Carta abierta al Partido Demócrata Cristiano: “recuerden su doctrina y legado de Tomic”

El Partido Demócrata Cristiano enfatiza doctrinariamente la centralidad de la persona humana y la ética como fundamento de acción política. Asumiendo el legado de Radomiro Tomic, dialoguen al interior de la oposición y respalden finalmente la propuesta parlamentaria de indulto a los presos de la revuelta.


La Democracia Cristiana tuvo un rol importante en la lucha contra la dictadura civil militar. La valentía de aquellos militantes que se opusieron desde el primer minuto al golpe, les significó exilio, asesinatos y otros graves castigos durante la dictadura.  La historia reconoce la valiosa declaración pública emitida el 13 de septiembre de 1973 por 13 destacados militantes, que con su gesto revirtieron en alguna medida el silencio del Partido.  Esta carta destaca dicho legado para que sea considerado en los actuales momentos que vive el país.

La crisis de Derechos Humanos que experimentamos desde el 18 de octubre de 2019 es el hecho político y social más dramático que hemos vivido en las últimas tres décadas.   Múltiples voces han situado la prisión política como una realidad indesmentible para miles de jóvenes que debe ser reparada con la mayor celeridad posible por el Estado de Chile.

Acogiendo la presión nacional ejercida por organizaciones sociales y familiares de las personas afectadas, el parlamento discute un proyecto de indulto general respaldado por la mayoría de la oposición. Y mientras la senadora Yasna Provoste firmó el proyecto, Jorge Pizarro y Carolina Goic mostraron su distancia. El primero valora más la “unidad de la oposición” y la segunda niega la existencia de tal condición en Chile. Estas posiciones contrastan con la necesidad de poner la lucha por la justicia, la dignidad y la libertad en el centro de la acción política, de acuerdo a los principios del humanismo cristiano.

Existen múltiples argumentos que muestran que el Estado ha actuado de un modo arbitrario e injusto en estas materias. Por ejemplo, el uso politizado de querellas por Seguridad Interior del Estado; la insistente búsqueda del ejecutivo por dejar en prisión preventiva a todas y todos los imputados de la revuelta; las cientos de personas encarceladas con base exclusiva en testimonios de Carabineros, cuya legitimidad es hoy prácticamente nula; los innumerables casos en que se utilizan figuras penales exageradas con el propósito de agravar las denuncias; el cambio de criterio del Tribunal Constitucional por los requerimientos de inaplicabilidad a la “cláusula Emilia” de la ley de control de armas. Todo esto se agrava por el contexto de pandemia actual, dado que las cárceles chilenas no tienen condiciones mínimas para enfrentar un problema sanitario y médico de esta naturaleza.

Además de lo anterior, la evidencia recabada por académicos de prestigio los ha llevado a afirmar la existencia de prisión política en Chile. Los testimonios de familias y la experiencia de quienes fuimos prisioneros políticos en dictadura apuntan en igual sentido.

El Partido Demócrata Cristiano enfatiza doctrinariamente la centralidad de la persona humana y la ética como fundamento de acción política. Creo que es tiempo que en base a estos conceptos dicho Partido analice con rigurosidad y sentido cristiano de amor al prójimo la situación que aquí se plantea para que participando con vocación democrática y asumiendo el legado de Radomiro Tomic, dialogue al interior de la oposición y respalde finalmente la propuesta parlamentaria de indulto.

Si su actuar es contrario a lo que hoy es la lucha por la justicia y la libertad, vuestra historia se diluye, pues cuando la dignidad no se reactualiza, se pierde.

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