Bolsonaro mantiene “presupuesto paralelo” de 3 mil millones de reales para comprar votos de congresistas

Escándalo bautizado como “Tractorazo” funcionaba a través del Ministerio de Desarrollo Regional, por el cual financió gastos de parlamentarios de derecha, la mayoría ligados al sector rural, que recibían sus beneficios en forma de tractores y equipos agrícolas con sobreprecio de hasta un 259%.


Un reportaje del diario Estadão publicado este sábado (8/5) reveló que el gobierno de Brasil, administrado por el ultraderechista Jair Bolsonaro ha creado un presupuesto paralelo de que ha movido cerca de 3 mil millones de reales (400 mil millones de pesos chilenos, aproximadamente) en beneficio de congresistas de partidos de derecha, para que voten en su favor en diferentes proyectos .

La investigación de los periodistas brasileños estima que son más de 200 congresistas que recibieron beneficios de ese presupuesto paralelo, que funcionaba a través del Ministerio de Desarrollo Regional.

El reportaje también explica que los recursos no eran agregados al presupuesto oficial, sino que el Ministerio los generaba gracias a un nuevo tipo de enmienda presupuestaria creada durante el gobierno de Bolsonaro, conocida como RP9, creadas para evadir el control de los órganos como el TCU (sigla en portugués del Tribunal Federal de Cuentas, cuya función es similar a la que tiene la Contraloría General en Chile).

Con esos dineros, el oficialismo brasileño ofrecía beneficios a diputados y senadores para que votasen en favor de sus proyectos más controversiales, como la reforma tributaria, el derrumbe de los mecanismos de control ambiental y la flexibilización de las leyes para comprar armas. También habrían sido usados para elegir a dos bolsonaristas en las recientes elecciones de la Cámara de Diputados y el Senado – los elegidos en febrero pasado fueron Arthur Lira y Rodrigo Pacheco, respectivamente, ambos auspiciados por el mandatario.

Además, la mayoría de los parlamentarios beneficiados con el esquema pertenece al sector rural, que en Brasil es conocido como “Bancada del Buey”, por lo que muchos de esos gastos se usaron en la compra de tractores y otros equipos agrícolas – razón por la cual este nuevo escándalo fue bautizado por la prensa local de “Tractorazo”.

El sobreprecio en la compra de los tractores fue otra característica revelada por la nota. Un ejemplo claro fue el caso del diputado Lúcio Mosquini, que recibió solamente un tractor, por el cual el gobierno acordó pagar 359 mil reales (48 millones de pesos chilenos), aunque el valor referencial para la compra de tractores según la Contraloría brasileña es de 100 mil reales (14 millones). En algunos casos, el sobreprecio en la compra de los equipos fue de un 259%.

Aunque Mosquini es un pez pequeño en este escándalo. Los diputados Ottaci Nascimento y Bosco Saraiva recibieron 4 millones de reales (530 millones de pesos) cada uno, quedando entre los más beneficiados en la cámara baja.

Hubo mucho mayor generosidad con el Senado. Solo el senador Davi Alcolumbre, quien fue presidente de la cámara alta de Brasil desde 2019 hasta febrero pasado, manejó al menos 277 millones de reales (37 mil millones de pesos). Sin embargo, el reportaje apunta a que esos gastos no fueron todos destinados a Alcolumbre, sino que él se los repartía entre varios otros senadores beneficiados.

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