Big Data e Inteligencia Artificial para potenciar los impactos de las políticas públicas en sus fases de diseño, implementación y evaluación

Foto: Agencia Uno

El intercambio de miles de millones de datos y el uso y acceso a técnicas para su procesamiento presentan una nueva y gran oportunidad de desarrollo socioeconómico, en este sentido, muchos gobiernos ya han comenzado a utilizar Biga Data e Inteligencia Artificial para agilizar sus procedimientos o para colaborar en la toma de decisiones.


De la mano de la cuarta revolución industrial, llegó la era de una tecnología de gran potencialidad disruptiva: la Inteligencia Artificial (I.A.). La I.A. no es una tecnología específica, sino que comprende un conjunto de procesos basados en el aprendizaje automático que, a partir de grandes cantidades de datos y algoritmos potentes, desarrolla predicciones sólidas para dotar de una mayor eficacia a los procesos existentes (Abdala, M. Lacroix,S, Soubie, S. 2019. p5).

Fase de Diseño.

La capacidad de los gobiernos tanto nacionales como regionales para manejar apropiadamente las relaciones entre el Estado y la sociedad y convertir las demandas sociales en políticas públicas que satisfagan al mayor número de ciudadanos posibles, puede ser potenciada mediante estrategias que aprovechen las oportunidades que trae el uso de Big Data y la Inteligencia Artificial.

En este nuevo contexto mundial, en el que el uso del Big Data y la Inteligencia Artificial emergen como herramientas para potenciar los impactos de las políticas públicas, presenta tanto oportunidades como riesgos, como se indica en Policy Brief #17 (2020): “existen riesgos inherentes a dejar la toma de decisiones en máquinas y algoritmos que pueden afectar el relacionamiento del Estado con los ciudadanos”. En este sentido los datos y su procesamiento pueden ser un potente aliado en la toma de decisiones, pero también un elemento de sesgo que no permita abordar problemas o abordarlos de forma que el valor público que se genera es bajo o insuficiente para las necesidades de los ciudadanos.

Las políticas públicas establecen los cursos de acción para abordar los problemas o para proporcionar los bienes y servicios a los segmentos de la sociedad, las políticas hacen mucho más que simplemente anunciar un curso de acción. típicamente suelen contener un conjunto de intenciones de objetivos, una mezcla de instrumentos o medios para la consecución de las intenciones, una designación de entidades gubernamentales o no gubernamentales encargadas de llevar a cabo las intenciones, y una asignación de recursos para las tareas requeridas. La intención es luego caracterizada por el nombre de la política, en el lenguaje utilizado para comunicar los objetivos de la política y de la particular combinación de instrumentos de la política (SUBDERE, 2009).

Las fuerzas impulsoras y sus restricciones pueden obedecer a elementos, actores o factores, tanto internos como externos, en este contexto el uso de datos se convierte en una herramienta fundamental que ayuda a comprender relaciones complejas en el proceso de diseño.

Fase de Implementación

Como lo indica (Olavarria, M., 2017) en el proceso de implementación de las políticas públicas, la identificación de las principales fuerzas impulsoras ayuda a comprender por qué una política pública es como es, cuál es el contexto real en el que los implementadores han desarrollado su trabajo, los factores que han dominado los intercambios entre ellos, como también los impulsos y restricciones que han encontrado en la tarea de dar cumplimiento al mandato contenido en la política pública.

La implementación de una política pública en general se aborda bajo un marco estratégico, el que incluye componentes como: objetivos, metas, logros, hoja de ruta, recursos y la forma en la que esta operará, sin ser estos últimos elementos taxativos. Junto a lo anterior, es  importante mencionar el uso generalizado de indicadores o mecanismos que antes de la evaluación permitan realizar seguimiento al proceso de puesta en marcha de la misma, en este sentido, el uso de datos es relevante para cuantificar resultados que permitan apoyar los procesos de implementación y realizar los ajustes necesarios, cuando dadas ciertas condiciones sea pertinente, de esta forma la implementación de una política pública es un proceso dinámico, el que hoy en día está fuertemente vinculado al uso de datos, generación de información y el procesamiento de esta a través de Big Data y el uso de Inteligencia Artificial.

Fase de Evaluación

Para que la evaluación de una política pública cumpla con su cometido, es decir, genere información útil para la toma de decisiones y posibilite la rendición de cuentas para un mayor control ciudadano, se hace necesario contar con una serie de condiciones técnicas. La primera guarda relación con el compromiso con el proceso de evaluación de parte de quien está a cargo de las decisiones e implementación de los programas o proyectos. Como nuestro caso de análisis se refiere a las políticas públicas, autores en el campo de la evaluación indican que el Gobierno debería mostrar este compromiso con la evaluación en dos momentos: en el diseño de las políticas y en su evaluación posterior (Belmonte et. al., 2016; Irarrázaval y De los Ríos, 2014).

Aun cuando la evaluación de una política pública puede ser visualizada desde distintas perspectivas, como por ejemplo, el impacto en la comunidad, la mejora en procesos públicos, la formación de capital humano o los financiamientos involucrados en la misma, sin lugar a dudas, cada una de estas perspectivas, u otras, de interés en un proceso de evaluación, es requerido un ingente volumen de datos, los que procesados con herramientas ad-hoc, además del apoyo de técnicas de Inteligencia Artificial, permiten al tomador de decisiones comprender y proyectar el impacto de una política con foco en el valor público que esta genera.

Oportunidades y desafíos

Es posible identificar oportunidades tanto para los ciudadanos como para los servidores públicos, de esta forma, como se indica en Policy Brief #17. (2020): los gobiernos pueden reinventar su accionar, aprovechando la manera en que esta tecnología mejora la vida de los ciudadanos y el funcionamiento de las instituciones públicas. Para los ciudadanos la aplicación de Inteligencia Artificial en su interacción con el gobierno resultará en una experiencia más eficiente y personalizada, con servicios públicos cada vez más predictivos. Para los servidores públicos significará dedicar menos horas a tareas básicas, lo que permitirá dedicar ese tiempo al mejoramiento de los servicios a los ciudadanos incorporando formas innovadoras de gestionar el servicio público.

Es importante tener presente que la toma de decisiones requiere contar con datos que puedan ser verificados, y que las decisiones que emanan de ellos deben ser analizados en su contexto, esto es relevante para el diseño, ejecución y seguimiento de políticas públicas, sobre todo por su impacto en los ciudadanos.

Vivimos un momento sin precedente en cuanto al desarrollo tecnológico, este desarrollo nos permite gracias al Big Data y la Inteligencia Artificial identificar oportunidades para potenciar las políticas públicas, lo que permitirá fortalecer los cursos de acción para abordar los problemas o para proporcionar bienes y servicios a los segmentos de la sociedad que los requieran, sobre todo en entornos cambiantes como el que se vive actualmente a nivel mundial.

Los gobiernos nacionales y regionales deben reinventarse para adoptar el uso del Big Data y la Inteligencia artificial, sobre todo por el potencial impacto que estas tecnologías tienen en las políticas públicas. Es en este respecto, que ya se realizan esfuerzos en el mundo, el país y la región, los que permiten abordar diversas temáticas basadas en el valor de los datos y su uso tanto en la definición, implementación y evaluación de políticas públicas.

El Big Data y la Inteligencia Artificial se debe focalizar en la creación de valor público, entendido este, como el bienestar derivado de la actuación pública, el que con más información y con apoyo de la I.A. derivará en un mayor bienestar para el conjunto de la sociedad.

REFERENCIAS CITADAS

Abdala, M. Lacroix,S, Soubie, S. (2019). La política de la Inteligencia Artificial: sus usos en el sector público y sus implicancias regulatorias. DOCUMENTO DE TRABAJO N° 185. Octubre de 2019. CIPPEC.

Belmonte, A., Marino, T. y Pereyra, V. (2016) ¿Y si evaluamos las políticas públicas? Claves para entender la necesidad de la evaluación, a partir del diagnóstico de Mendoza. Mendoza: Universidad Nacional de Cuyo, Observatorio de Políticas Públicas. Descargado el 1 de octubre de 2020 desde http://www.uncuyo.edu.ar/politicaspublicas/informes

Olavarria, M. (2017). Implementación de políticas públicas: lecciones para el diseño. Análisis de los casos de modernización de la gestión pública y de la reforma de salud en Chile. Revista del CLAD Reforma y Democracia, No. 67, Feb. 2017, pp. 95-124, ISSN 1315-2378

Policy Brief #17.(2020). Uso responsable de la inteligencia artificial en el sector público. Banco de Desarrollo de América Latina. Descargado el 1 de noviembre de 2020 desde: https://scioteca.caf.com/bitstream/handle/123456789/1608/Uso_responsable_de_la_inteligencia_artificial_en_el_sector_publico.pdf

SUBDERE (2009). Guía Metodológica para la formulación de políticas públicas regionales. I.S.B.N.:978-956-8468-19-4. SUBDERE. Chile.

Total
1
Shares
Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

Related Posts
¡Apoya al periodismo independiente! Sé parte de la comunidad de La voz de los que sobran.
Únete aquí

¡Apoya al periodismo independiente!

Súmate, sé parte de la comunidad de La voz de los que sobran. Así podremos seguir con los reportajes, crónicas y programas, que buscan mostrar la otra cara de la realidad, esa que no encontrarás en los medio de comunicación hegemónicos.