Barrio Yungay se organiza: Como los vecinos buscan recuperar el sector

Es uno de los lugares más antiguos de la capital chilena, por sus calles ha pasado gran parte de los personajes de la historia del país. Hoy lucha por preservar esa historia a través de iniciativas barriales que pongan el acento en la riqueza del tejido social del sector caracterizado por diversidad cultural.


*Fotos: Luis Araya

Entrar al Barrio Yungay es insertarse en un mundo de bella arquitectura, maravillarse con los pasajes y casonas de principios de siglo XX; por otro ese barrio, con el almacén de la esquina, donde todos se conocen.

Yungay tiene sus orígenes en 1839, cuando a través de un decreto presidencial dictado por el presidente Joaquín Prieto Vial, se extiende la ciudad de Santiago desde la acequia de negrete (actual avenida Brasil) hasta calle Matucana por el poniente.

Durante el siglo XIX y principio del XX vivió su época de esplendor gracias al auge del tren de circunvalación, el que tenía una estación en Matucana con Mapocho, sitio en que hoy se contempla una parada del tren hacia Batuco.  Este ha sido cuna de personajes como Ignacio Domeyko, Domingo Faustino Sarmiento y Baldomero Lillo, entre otros.

Ya en las novelas de Nicomedes Guzmán, se podía visualizar la realidad del barrio a principio de los años 40, el que estaba marcado por el hacinamiento, las condiciones insalubres, la llegada de nuevos migrantes y el abandono de las familias de elite. Desde esos años se comienza a generar una política de vivienda, la que se ve reflejada hoy en edificios de cuatro o cinco pisos, sitios del barrio construidos por comités de vivienda y la entrada de las construcciones con estilo moderno.

Uno de los grandes enemigos del barrio han sido los terremotos, principalmente el de 1985 y 2010. En un intento de contrarrestar esto en los años 90, el alcalde de Santiago Jaime Ravinet diseñó un plan de repoblamiento de la ciudad, el que contempló la construcción de edificios en altura, en sitios que históricamente habían sido de viviendas de uno o dos pisos, comenzaron a albergar edificios de 20 pisos.

La puesta en valor del Barrio

El retiro de 300 contenedores de basura ubicados en los cites del barrio, por parte del alcalde de Santiago Raúl Alcaino; la constante especulación inmobiliaria en la zona y quema de viviendas antiguas,  hizo que en el año 2005 un grupo de vecinas y vecinos del barrio creara el movimiento  “Por la defensa del barrio Yungay”.

Desde ese tiempo, los vecinos agrupados en el movimiento, comenzaron a desarrollar una serie de intervenciones culturales como La fiesta del Roto Chileno,  los carnavales de primavera y El festival de la voz de Yungay; todas ellas organizadas en conjunto con  parroquias, colegios y restaurantes. Iniciativas que tienen como objetivo exponer el valor patrimonial y cultural que tiene el barrio en la ciudad de Santiago.

El movimiento cultural tuvo como resultado que el Consejo Nacional de Monumentos Nacionales declarara al barrio Yungay como zona típica. Declaración que protege la preservación del patrimonio material e inmaterial del barrio, desincentiva la especulación inmobiliaria y en caso de construcción de nuevas viviendas, estas deben dialogar con el entorno. A esto se sumó que la Municipalidad de Santiago puso límite a la construcción en altura en el barrio.

La declaratoria de zona típica atrajo a múltiples inversionistas quienes comenzaron a generar un nuevo polo gastronómico en la ciudad de Santiago, muchos de ellos reacondicionaron las abandonadas casas y las transformaron en emporios, restaurantes, galerías de artes y departamentos de estilo americano.

Muchos de estos inmuebles han sido recuperados gracias al trabajo vecinal quienes han aprendido el oficio de la yesería, la carpintería y la restauración de ornamentos de las distintas casas del sector, gracias al  taller de restauración arquitectónica Fermín Vivaceta. 

Uno de los casos más emblemáticos es el del restaurante “La gárgola”, fundado por Roberto Baltra, tataranieto de Ignacio Domeyko y su esposa Claudia Sabat. Antes tenían una especie de centro cultural y hace ocho años se dieron cuenta de que las personas no tenían donde almorzar, así que  acondicionaron una casa del barrio ubicada en calle Maipú y la transformaron en un elegante restaurante de carnes y mariscos que en su interior cuenta con innumerable reliquias y muebles traídos de distintas partes del mundo, incluida algunas pertenencias del naturalista polaco.

Estamos muy involucrado con las fiestas hitos del barrio y por eso nos gusta estar acá porque nos gusta estar vinculados”, comenta Claudia, quien llegó al barrio a mediado de los 2000. Durante la pandemia este restaurante, junto con la parroquia San Saturnino y la Junta de vecinos del Barrio Yungay, se han encargado de repartir alimentos a más de 27 ollas comunes.

Es esa organización en la que hace hincapie José Osorio, expresidente de la junta de vecinos Barrio Yungay “El patrimonio son las comunidades, más que la arquitectura o el inmueble. Esté alberga vida de barrio”, confirma.

Es vecino del barrio Yungay desde 1997, vive en uno de los históricos cités de caracterizado por ese patio común que es punto de encuentro entre los vecinos. José es un amante del barrio, con orgullo camina por el y cuenta la historia de lucha y resistencia de este lugar de la capital. Para él, ese patrimonio, se puede apreciar en el encuentro entre los vecinos en el almacén de la esquina, en la construcción de huertos urbanos y en la promoción de iniciativas vecinales.

Una de las actividades más innovadora es la imprenta barrial, esta surgió como una necesidad del barrio de desarrollar material publicitario sobre las actividades que allí se desarrollan. Para esto Nicolás Arias y Abraham Parra, ideólogos del proyecto. Juntos capacitaron a un grupo de vecinas del barrio para aumentar la producción y repartir las ganancia entre los integrantes de la “cooperativa”.

“La idea es que a través de procesos de industrialización más pequeños podamos cubrir ciertas necesidades del barrio”, dice Abraham mientras estampa una polera. Ahora no solamente se imprime material publicitario, sino que diseñan y estampan ropa reciclada.

Información complementaria:

Del Barrio a la alcaldía

José Osorio, precandidato a Alcalde de Santiago en las primarias de la Alcaldía Constituyente para Santiago. Es Presidente de la Asociación de Barrios y Zonas Patrimoniales, Director Junta de Vecinos del Barrio Yungay y Consejero COSOC de la comuna, comenta que la organización en el lugar surge a partir de un conflicto urbano que se dio en el barrio Yungay en 2005, cuando el alcalde de ese tiempo- Raúl Alcaíno- redujo la periodicidad de la recolección de basura en la comuna. Esa forma de entenderse con quienes habitan este espacio ha perdurado hasta el día de hoy. Orgullosos de esa “vida de barrio” que han logrado recuperar de a poco.

“Queremos transformar la actual administración municipal, han habido 30 años de administración en donde la comunidad no fue considerada. Nosotros queremos incorporar a la comunidad, no solo en la discusión, sino que también en el monitoreo y seguimiento de las políticas públicas que afectan a nuestra comunidad”, dice Osorio.

Además agrega “Nosotros partimos con un proceso programático que reunió a más de 400 vecinos, que durante un año participaron en el proyecto alcaldía ciudadana, luego viene la elección de un candidato en primarias ciudadana de todas aquellas personas que crean que el candidato a alcalde debe vivir en la comuna y que las dirigencias sociales deben de estar representados en esos espacios (…)Por la trayectoria y el trabajo que me ha tocado liderar es que los vecinos me eligieron para defender a los vecinos. Un vecino sin partido, pero con militancia social, que puede llegar a ser Alcalde de Santiago representando al movimiento social de la comuna”, concluye.

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