Atrevámonos a defender La Higuera

Años después, en medio de una crisis social y sanitaria, la pregunta sigue más vigente que nunca. ¿Cuándo será el día en que grandes inversores como los que están detrás de Dominga entiendan que no se puede generar negocios a costa del único planeta que tenemos? ¿Cuándo se entenderá que el dañar el medioambiente también nos afecta?


“¿Cuándo se van a hacer las cosas de otra manera? ¿Cuándo se van a atrever a hacer algo distinto?”. Con esta frase el personaje de Tamara Acosta en la película “Machuca” emplazaba a los poderosos de la trama a generar un cambio que no hiciera repetir los errores del pasado.

Años después, en medio de una crisis social y sanitaria, la pregunta sigue más vigente que nunca. ¿Cuándo será el día en que grandes inversores como los que están detrás de Dominga entiendan que no se puede generar negocios a costa del único planeta que tenemos? ¿Cuándo se entenderá que el dañar el medioambiente también nos afecta?

Cuidar la fascinante y rica diversidad que posee La Higuera y el Archipiélago de Humboldt, potenciar un desarrollo sustentable  en áreas como la pesca artesanal, el cultivo de locos y lapas y el turismo sustentable pueden ayudar no solo a percibir más ingresos para la comunidad, sino además, tener un espacio y tiempo donde aprovecharlos adecuadamente. Porque nada nos asegura –y la crisis climática así lo evidencia- que el planeta sea eterno y por lo mismo debemos ir más allá y pensar en las futuras generaciones.

Tenemos que atrevernos a defender lo nuestro, a tomar postura y a hacer respetar lo que los órganos administrativos y jurisdiccionales han sentenciado: Dominga no es viable, ya ha sido rechazada varias veces porque es un proyecto que no cumple con las normas ambientales exigidas.

El impacto que Dominga llegaría a generar en el agua devuelta al ecosistema, la afectación del proceso de nidificación del pingüino de Humboldt y del comportamiento del  chungungo convertirían a este sector en una nueva zona de sacrificio ambiental. No se puede, no es posible, no merece convertirse en una zona de sacrificio.

Por esta singularidad, el Archipiélago de Humboldt debe ser protegido y reconocido como Área Marina Costera de Múltiples Usos.

Hoy estamos ante la oportunidad de escribir una nueva Constitución donde el resguardo y protección del medioambiente, deben ser considerados valores fundamentales en el modelo de desarrollo que se busque como país y en ello no caben proyectos como Dominga.

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