Antonia Barra: ¿Perspectiva de género, justicia o verdad?

Se debe aplicar la perspectiva de género en todas las etapas del procedimiento: investigación, razonamiento probatorio y argumentación jurídica. ¿Qué significa esto? No cuestionar a las mujeres y sus relatos, los cuales pueden ir variando por diferentes factores debido a la gravedad del delito, evitar su revictimización, considerar que la prueba en este tipo de delitos es escasa o solo se cuenta con la declaración de la víctima, no argumentar mediante estereotipos de género, evitar discriminaciones bajo patrones socio-culturales y aplicar principios y convenciones internacionales.

Independiente de la decisión de la Corte de Apelaciones de Temuco que decretó la medida cautelar de prisión preventiva para Martín Pradenas, será difícil olvidar y permanecer indiferentes luego de lo ocurrido en la audiencia de formalización ante el Juzgado de Garantía de la misma ciudad, en que se le imputaron los delitos de violación y abuso sexual en contra de Antonia Barra y otras mujeres. Una vez más la visión sesgada de la justicia en nuestro país ha quedado en evidencia: las mujeres nos vemos expuestas, desprotegidas, olvidadas y discriminadas por el derecho.

La narradora feminista Chimamanda Ngozi nos relata en Los peligros de la historia única, lo difícil que es entender el mundo bajo un relato único, bajo una sola visión y la consecuencia que eso lleva consigo: la creación de estereotipos. Al no conocer ni considerar las diferentes historias, creamos una realidad incompleta, que depende de quién, cuándo y cómo se ha contado, depende, en definitiva, de quien tiene el poder. Desde una óptica crítica al patriarcado, lo anterior es denominado como “androcentrismo”, fenómeno que pone al hombre como medida de todo; la representación de ello se manifiesta en el derecho: su creación, enseñanza y aplicación están permeadas por ideas androcéntricas: el hombre blanco, heterosexual, funcional y con capacidad económica es el sujeto de derecho universal y bajo ese prisma se ha construido la normativa que rige las demás realidades de otras y otres sujetes de derecho. La historia única es la de los hombres, el Derecho tiene género y es masculino.

Lo anterior se hizo patente en la audiencia referida cuando observamos que de todos los intervinientes en el proceso solo había una mujer querellante, cuando el juez que decide es hombre, cuando la defensa y el juez utilizan argumentos misóginos y machistas, inmersos de estereotipos de género, cuestionando la credibilidad de las víctimas y testigos. De esta forma, no cabe duda de la visión masculina de justicia, especialmente en los casos de delitos sexuales de los cuales somos víctimas las y los cuerpos feminizados o que se distancian del sujeto de derecho universal ya mencionado (el hombre). Así, podemos reflejar lo señalado cuando el abogado defensor, Gaspar Calderón le pregunta al tribunal: ¿Se prefiere la perspectiva de género o la justicia y la verdad? Al resolver, el juez optó por la segunda posición.

Es aquí donde surge la urgencia de aplicar la perspectiva de género en todas las etapas del procedimiento: investigación, razonamiento probatorio y argumentación jurídica. ¿Qué significa esto? No cuestionar a las mujeres y sus relatos, los cuales pueden ir variando por diferentes factores debido a la gravedad del delito, evitar su revictimización, considerar que la prueba en este tipo de delitos es escasa o solo se cuenta con la declaración de la víctima, no argumentar mediante estereotipos de género, evitar discriminaciones bajo patrones socio-culturales y aplicar principios y convenciones internacionales. En consecuencia, garantizar el derecho social a una vida libre de violencia y de discriminación y hacer efectivo el derecho al acceso a la justicia de las mujeres.

Con todo y respondiendo a la pregunta del defensor ya mencionada, no podemos sino concluir que la perspectiva de género -a diferencia de lo razonado por el defensor y el juez- logra cambiar el relato único, contextualiza y atiende a las realidades que el derecho no consideró. Un proceso con perspectiva de género precisamente ayuda a conocer la verdad y a obtener decisiones más justas, porque revela la asimetría y desigualdad que existe entre hombres y mujeres.

Esto ha sido comprendido por la Corte de Apelaciones de Temuco, la cual ha establecido que las decisiones judiciales basadas en estereotipos de género se encuentran alejadas de la norma, dictando una resolución con perspectiva de género y que se ajusta en todas sus partes al derecho vigente. Mientras esta visión no se aplique de manera uniforme en todos los tribunales del país, será insuficiente para nosotras.

Esperamos por Antonia y por todas las mujeres que han sufrido alguna situación de violencia patriarcal, que este momento en la historia sea solo un recuerdo de la justicia que excluía a las víctimas, así como recordamos que hace un tiempo las mujeres no éramos sujetas de derechos o no teníamos voto. Añoramos que, con el transcurso de los años, el paso de las generaciones y la evolución a una sociedad feminista, la decisión de la Corte sea la regla y no la excepción. 

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