“Amulepe taiñ weichan”: miles de personas llegaron a despedir al weichafe Pablo Marchant en el Wallmapu

Dos días después de que Pablo Marchant (29) fuera baleado por un carabinero al interior de una faena de la Forestal Mininco, en Carahue, el Lof de Pidenco y la Coordinadora Arauco Malleco, extendieron la invitación “al pueblo Nación Mapuche para despedir al weichafe Pablo Marchant”. La convocatoria convocó a más de 4.000 personas y a varias comunidades. En la siguiente crónica ahondaremos en lo acontecido en este eluwün (funeral ancestral mapuche) desarrollado en el Wallmapu.

Asesinato de un weichafe Mapuche 

Durante la tarde del pasado viernes 9 de julio, cerca de las 17:30 hrs, la vida de Pablo Marchant fue apagada a través de un disparo directo a su cabeza. El hecho se produjo cuando miembros de la CAM realizaban una acción de sabotaje al interior de una faena de la Forestal Mininco, ubicada en la comuna de Carahue. A las pocas horas, se hablaba que el comunero fallecido era Ernesto Llaitul, hijo del histórico líder de la Coordinadora Arauco Malleco, Héctor Llaitul.

La prensa tradicional, fiel a su estilo sensacionalista, llenó la web confirmando que el comunero asesinado era el hijo de Llaitul. ¿Fue Carabineros que les confirmó la noticia, la Fiscalía? ¿Con qué objetivo? Marcelo Catrillanca, padre de Camilo Catrillanca y quien fue asesinado por Carabineros el 14 de noviembre de 2018, señaló que “una vez más el Gobierno de Piñera ha querido asesinar a un joven, pero siempre pensando que iba a asesinar al hijo de Héctor Llaitul. No hay que olvidar que aquí también trabaja el servicio de inteligencia para poder amedrentar a la gente, pero que creo que se equivocaron (…) asesinaron otro combatiente, el cual estaba defendiendo un derecho: el derecho a la tierra”.

Héctor Llaitul, en conversación con la Radio Universidad de Chile, señaló que estos hechos “son bien dolorosos para el pueblo mapuche. Tenemos un hermano asesinado y al parecer bajo una situación que es bien dura, que puede ser interpretada incluso de horror, por la forma. Preliminarmente nosotros decimos que él fue ejecutado y tenemos que abordar esta situación con mucho respeto porque hay una familia detrás, una madre y no podemos hablar de forma descarnada o con morbo, con sensacionalismo como quiere la prensa”.

Camino al eluwün de Pablo Marchant.

Tras casi ocho horas de viaje desde Santiago hasta la comuna de Lumaco, en la región de La Araucanía, llegamos al ex fundo Pidenco y que pertenecía a la Forestal Arauco S.A, pero que desde el miércoles 21 de diciembre de 2016 se encuentra bajo control territorial mapuche. En dicha fecha, la comunidad Muntutuaiñ Mapu, junto a otras comunidades, inició un proceso de recuperación del predio de forma definitiva.

Al llegar al ex fundo, se alzaban imponentes en la entrada dos wuñelfe (bandera mapuche). Ambas flameaban al vaivén del viento, metafóricamente volubles, pero estoicas, como una antesala de lo que estaría por venir. Ya al interior del territorio Nagche, en el cerro Pidenco, fuimos recibidos por la comunidad Kiñe Molfun, quienes viajaron desde Lo Hermida, Peñalolén, para hacerse presente en este eluwün.

El recibimiento por parte de los peñi (hermano) y las lamngen (hermana) fue cálido y muy cercano. Nos preguntaron de dónde veníamos viajando, si habíamos comido, si teníamos frío. Fue como si nos conocieran de toda la vida, como si pudieran ver nuestras raíces, identificándonos como hermanos. Nos sentamos junto a ellos alrededor de una de las tantas fogatas que había el lunes en la noche para combatir el frío y la espesa neblina que caía en el lugar. Café, té, mate, sopaipillas y lentejas nos ofrecieron al instante de sentarnos y, además, comenzaron a tocar el kultrun y la trutruka para homenajear al weichafe caído.

Cuando las diferentes comunidades iban llegando al lugar, soplaban su pilflüka (instrumento típico del pueblo Mapuche) y dos comuneros, con wuñelfe negras, salían a darles la bienvenida. En el lugar se producía una conversación en donde se le preguntaba a los visitantes cómo estuvo su viaje y, además, traían comida y bebestibles para la comunidad perteneciente al lugar. Posteriormente, todas las ofrendas se repartían a las distintas comunidades que llegaban al sector para despedir al joven weichafe mapuche.

Marcelo Catrillanca llegó hasta donde estaba la comunidad Kiñe Molfun para traerles un enorme trozo de carne. En menos de cinco minutos, los comuneros ya la tenían preparada al interior de una olla que colocaron encima de la fogata. 

A pesar de que las temperaturas eran muy bajas, incluso llegando a -1°, el espíritu de la comunidad seguía ardiendo; en ningún momento dejaron de sonar sus instrumentos y sus afafan (grito mapuche), se hacía cada vez más fuerte.

“Vivió como quiso vivir, bajo sus convicciones”

Pablo Marchant había manifestado a sus cercanos que quería ser sepultado en territorio mapuche, deseo que también manifestó a distintos weichafe, por lo que su familia aceptó su voluntad. “Vivió como quiso vivir, bajo sus convicciones”, señaló Héctor Llaitul al referirse al weichafe y por eso no fue extraño que miles de comuneros llegasen a despedir a Marchant.

A las 9 de la mañana del pasado martes, había largas filas de comunidades que estaban llegando al lugar para ser parte del eluwün. El féretro que contenía el cuerpo de Pablo Marchant fue traslado al aire libre. Ahí, estuvo en todo momento resguardo por miembros de la Coordinadora Arauco Malleco junto a sus fusiles.

Cerca del mediodía, el winkul (cerro) estaba repleto de comuneros y varias identidades territoriales, como, por ejemplo, Nagche, Wenteche, Huilliche y Pikunche. Además, llegaron organizaciones de resistencia como Weychan Auka Mapu, resistencia Mapuche de Malleco y la Franja Lafkenche. 

A las 12:00 hrs, comenzó el choike purrun, danza tradicional mapuche, en los alrededores del féretro que tenía el cuerpo del Pablo Marchant. Un grupo de pequeños comuneros, sin zapatillas y a torso desnudo, bailaron alrededor del weichafe caído mientras los afafan se hacían cada vez más fuertes, así como también el grito “marichiweu” (diez veces venceremos).

Alrededor de las 14:00 hrs, las autoridades del pueblo Mapuche de diferentes territorios y corrientes políticas, dieron unas palabras, generalmente en mapudungun y donde llamaban a la reivindicación del weichafe asesinado, a la dignidad y la moral mapuche para ejercer el control territorial.

Después de varias palabras, comenzó la caravana, al interior del mismo territorio, para despedir a Pablo Marchant. La caminata tomaba rumbo al lugar donde la tierra se estaba uniendo al sol para sembrar al weifache.

El weichafe de la Nación Mapuche fue sembrado en un Eltun (cementerio) ancestral al interior de Pidenco. Este sitio había sido destrozado por la Forestal Arauco, pero fue recuperado y el cuerpo Pablo Marchant fue sepultado en el mismo lugar que sus ancestros. 

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