Algunas reflexiones sobre las acusaciones de antisemitismo

Algunas reflexiones sobre las acusaciones de antisemitismo que pesan sobre la decisión de la Municipalidad de Viña del Mar tras negarse a acoger el Festival Puerto de Ideas (financiado parcialmente por la Embajada de Israel en Chile).


Lo primero y central, es distinguir entre la crítica política a los Estados y los discursos de odio. El derecho a la libertad de expresión surge en la historia justo para proteger que podamos hacer lo primero.

Los discursos de odio, por el contrario, por definición no van dirigidos contra Estados sino contra miembros de colectivos vulnerables. Aun así, hay Estados, como EEUU, donde no se puede prohibir el contenido de discurso alguno.

Recomiendo fuertemente la distinción que hace Jeremy Waldron en The harm in hate speech entre ofender a un colectivo y atacar la dignidad de alguien. Para este autor, solo lo segundo merecería interés jurídico.

De este modo, criticar al Estado de Israel -como a cualquier otro- estaría bastante protegido en el DIDH, a nivel universal y regional. E internamente en las democracias. No es necesariamente así si se tratase de un discurso de odio.

Pero para que sea discurso de odio, el “target” no debiera ser el Estado, representado por su embajada, sino personas miembros de un colectivo religioso, nacional, étnico, etc. determinado que son atacadas por pertenecer a dicho colectivo.

Ése no es el caso en cuestión. Si hay quienes lo hacen ver como que sí lo es, es porque tienen la voluntad política de equiparar las críticas al Estado de Israel con antisemitismo o judeofobia (discriminación contra las personas judías por el hecho de serlo).

Lo anterior, a su vez, es equivocado por 2 grandes razones. La primera, porque Israel nunca ha representado ni representa a todas las judías del mundo. Parafraseando a Butler, los judíos se sienten de distintas maneras en relación a Israel y lo realmente antisemita es negarlo.

Hay judíos que han sido/son indiferentes en relación a Israel y otros que son directamente contrarios al Estado y sus políticas, tanto individuos como organizaciones, tanto dentro como fuera de Palestina. Solo por nombrar algunos, que hablan por ellas mismas:

@losotrosjudios, @Stav_Si, @ronnie_barkan, @chelil, @jvpliveNY, @dcomedi, @HectorGrad, @TaniaMelnick, @ContraApartheid, @IJAN_Network, @Zochrot,  BDS from within, Alternative information centre, Btselem, etc.

Además, Israel no es judío como Pakistán es musulmán. Mientras el segundo (entre otros Estados musulmanes) lo que hace es incorporar elementos religiosos en el Derecho positivo, Israel dispone mediante su legislación interna que los no judíos tienen menos o ningún derecho respecto del territorio histórico de Palestina. Es decir, hay un régimen institucionalizado y sistemático de opresión y discriminación racial contra los palestinos. O sea, comete el crimen de lesa humanidad de apartheid.

Esto no solo lo llevan diciendo los propios palestinos hace años sino también lo ha sostenido la ONU, académicos connotados como @DavidBondia, instituciones académicas como el HSRC, ONGs israelíes como Btselem e incluso  @hrw_espanol  en un informe de abril 2021

Israel no es el Estado de todos los judíos del mundo, como se autoproclama, sino que utiliza el judaísmo y a los judíos para justificar un régimen supremacista racial. Si se utilizara el islam, el cristianismo o el budismo para oprimir a un pueblo, lo criticaríamos igualmente.

De acuerdo con la legislación israelí, cualquier persona judía nacida en cualquier parte del mundo tiene el “derecho” de “retornar” a Palestina como ciudadana judía israelí, mientras los palestinos son expulsados de su tierra por la misma legislación

Ello es porque el contexto en que tiene lugar el crimen de apartheid es un proyecto colonial de asentamiento, donde se busca controlar la mayor cantidad de tierra con la menor cantidad de indígenas palestinos en ella.

Pese a que Israel infrinja normas de ius cogens, la comunidad internacional no ha cumplido con su obligación de sancionarlo. Por el contrario, las grandes potencias son aliadas de Israel y le dan el apoyo económico para seguir violando el Derecho internacional

Ante la falta de alternativas, la más amplia coalición de la sociedad civil palestina llamo en 2005 al BDS @BDSmovement  contra Israel por sus políticas de apartheid, colonialismo, limpieza étnica y ocupación militar ilegal.

 El BDS no es otra cosa que resistencia no violenta, utilizada solo una vez más en la historia contra regímenes coloniales, dictatoriales, antidemocráticos, etc. Como el EEUU de la segregación racial o la Sudáfrica del apartheid.

Con todo, el BDS llama a boicotear instituciones israelíes y no individuos israelíes. Por eso se llama a boicotear a las embajadas, que representan al Estado. Los sudafricanos sí que llamaron a boicotear individuos y aun así el mundo les apoyo. Dentro de la B de Boicot, está el boicot cultural. Ello, pues el Estado lanzó la llamada Marca Israel, para utilizar la cultura y los espectáculos en todo el mundo a fin de lavar su imagen. Recordemos que la cultura nunca es neutral.

Finalmente, no veo por qué los palestinos no pueden tener derecho a pedir que se respete el Derecho internacional respecto de ellos, y la gente a acoger su llamado. ¿Acaso valemos menos por ser árabes?

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