Alfredo Lamadrid critica la TV: “La gente está exigiendo otros contenidos, no quiere puro show”

Tras 47 años en el medio televisivo, el ex conductor de “Humanamente Hablando”, periodista, director y gerente de canales, dejó la pantalla y se niega a abandonar a su audiencia de tercera edad que lo quiere y respeta. La semana pasada, tras 16 años en La Red, puso fin al clásico dominical “Cada Día Mejor”. Conversamos con él y repasamos su trayectoria, recordamos sus años trabajando en dictadura y también analizó el Chile de hoy, desmenuzando la clase política, un mundo del que dice sentirse completamente ajeno.


Hablamos con Alfredo Lamadrid (77), uno de los últimos estandartes de la antigua televisión. Su creatividad lo llevó a la dirección de programas como “Los Bochincheros”, “Chilenazo” y “Éxito”. Fue gerente de producción, programación y pieza fundamental de los medios durante casi toda la dictadura. También dirigió el Festival de Viña cuando lo transmitía Megavisión en 1997. Delante de pantalla, condujo el clásico “Humanamente Hablando”, “Un Personaje, Una Historia” y “Cada Día Mejor”.

Lamadrid es un hombre que no cree en la clase política hoy, pero que trabajó gratuitamente en la campaña senatorial de Eduardo Frei Montalva cuando era joven. Ahondamos en su visión del Chile que vivimos, ese que le genera dudas sobre una posible nueva constitución y que empatiza en su desigualdad, aunque jamás haya protestado.
Contesta la videollamada por Zoom gracias a la ayuda de una persona de confianza. Le ha costado acostumbrarse a la velocidad de las redes sociales y las conexiones digitales.

Está tranquilo en su casa en Quinchamalí, aunque aclara que no es “momio” como los vecinos de su comuna (Las Condes). Autoriza a tutearlo y bromea.

Viste de azul como el equipo de sus amores y cada vez que recuerda el pasado lo hace con datos precisos. Cuenta que han sido días emocionantes, donde leyó cada uno de los correos electrónicos que le envió “su audiencia”. Algunos le han pedido llorando que regrese.

El domingo pasado su público, la tercera edad, quedó triste con el abrupto e inesperado fin de “Cada Día Mejor”, ¿Cómo repasa esos 16 años de historia?

-Nos lanzamos a la loca aventura de hacer un programa para la gente mayor, que nosotros pensamos en esos tiempos que estaba muy descuidada en la tevé. Fuimos creciendo con el público, hicimos seis Teatro Caupolicán llenos y la gente nos fue manifestando mucho cariño. Nos dimos cuenta que habíamos logrado captar a esta audiencia, que es muy fiel y leal, gente que nos seguía domingo a domingo. Me quedo muy contento por haber logrado esta comunicación con mis pares, yo soy también de la tercera edad. Me siento muy satisfecho y con ganas de emprender nuevamente. Me voy a tomar de descanso enero y febrero, voy a mirar, observar y después vamos a dar un paso para volver a la televisión porque el público así lo requiere y nosotros queremos proteger a nuestro público.

¿Por qué se originó su salida tan abrupta del canal?

-La Red me ofreció otro tipo de convenio. Lo que duró 16 años es el mismo contrato renovable año a año, ellos quisieron cambiarlo y yo no estuve de acuerdo, y cuando yo no estoy de acuerdo con alguna cosa, emprendo la retirada. Yo dije `No voy a trabajar en esas condiciones`, y yo no soy a esta altura –y perdóname lo que voy a decir- ¡No soy empleado de nadie! No estoy dispuesto a seguir en un canal que no tiene interés, a lo mejor, en el contenido. No estaba dispuesto a cambiar las condiciones, porque eso me significaba echar gente de mi equipo y bajar la calidad del programa.

Usted fue director de diversos y destacados programas de la tevé chilena, gerente de canales durante la dictadura y se ha mantenido vigente hasta hoy, ¿Está la televisión cada día mejor?

-No. No comparto los contenidos televisivos en la gran parte de ellos. Creo que en la televisión no están todos los que son, ni son todos los que están. Debería entrarse en una revisión, porque la gente está exigiendo otros contenidos, no quiere puro show. A mí no me satisface mucho la televisión moderna. A lo mejor, sería bueno que revisaran contenidos de muchos programas que hay en la televisión abierta.

Fue uno de los artífices del primer matinal de la televisión chilena: “Teleonce al Despertar”, ¿Ve matinales hoy?

-No veo matinales. Son nada que ver con lo que hicimos nosotros porque el mundo ha cambiado y las necesidades y exigencias son otras. Cuando veo, prendo CHV, porque me gusta mucho lo que está haciendo Julio César Rodríguez.

Televisión y dictadura

¿Qué significa el 11 de Septiembre para usted?

-El quiebre del sistema democrático en nuestro país.

¿Perdió amigos durante la dictadura?

-No. Yo nunca he puesto la amistad a la misma altura de los pensamientos políticos.

¿Hizo amigos en la televisión?

-Dos o tres

¿Por qué tan pocos?

-Tengo grupos de amigos que nos conocemos desde los cinco años, donde han muerto bastantes, y esos son mis amigos de siempre, la gente con la que yo conviví en un barrio. La televisión tiene muchas traiciones, muchas pequeñeces, muchas puñaladas por la espalda. La amistad es una cosa que nace en la juventud, después las amistades son por interés.

Durante la dictadura se dijeron muchas mentiras desde la prensa. ¿Qué opina del periodismo de esa época?

-No ejercí el periodismo durante la dictadura, me parecía que no existía y me equivoqué. Durante la dictadura los departamentos de prensa se convirtieron en departamentos de publicidad. Creo que fue muy difícil para los colegas que lo hicieron. Hoy día está viviendo momentos muy difíciles Manola Robles, una gran compañera de curso y una gran periodista que mantuvo siempre en Radio Cooperativa una voz exacta de la verdad, exponiendo los temas que había, por lo cual la radio fue censurada muchas veces. ¿Era mejor irse o quedarse acá y tratar de ayudar a la gente que se quedó y que no tenía trabajo? Van a haber 20 opiniones, yo elegí la de quedarme aquí por razones familiares que sería largo conversar, pero ayudé a quién podía y que no pertenecía al régimen para que tuviera trabajo.

Los militares estaban dentro de los canales de tevé durante esa época, ¿Tuvo el coraje de preguntar alguna vez lo que sucedía? O calladito nomás…

-A Pinochet lo quise entrevistar y nunca fue posible. Cuando estábamos listos para hacer la entrevista tuvo un esguince en una pierna y se tuvo que postergar. A lo mejor Dios no quiso que lo hiciera. Entrevisté a su hija varias veces, le pregunté `¿Qué sientes tú, por ejemplo, cuando gritan que tu padre es un asesino? Se lo gritan en la calle, no es lo que esté diciendo yo`. Nunca me pidieron cuestionarios anticipados, y si alguien me lo pidió –que no recuerdo- no le hice la entrevista nomás.

¿Qué preguntas se quedó sin hacerle a Augusto Pinochet?

-¿Qué opinaba de los detenidos desaparecidos? ¿Qué información tenía él? ¿Quién se la daba? ¿Por qué creía en ella? ¿Por qué no la comprobaba?

Hace pocas semanas reapareció Lucia Hiriart, a quién también entrevistó a comienzos de los 90’, en una foto con sus familiares en el día de su cumpleaños, ¿la vio?

-Sí, me contaron. Yo no veo mucho las páginas de eso. Qué te puedo contar… ¡Genia y figura hasta la sepultura!

Podría ser entrevistada en la nueva temporada de “Cada Día Mejor”…

-No, yo creo que ya no da entrevistas, y a mi menos que a nadie. Conmigo dice haberse sentido sorprendida, ella quería que le preguntara sobre el Centro de Madres y yo le pregunté cosas que se decían del régimen en que ella de alguna manera también participó. 

Usted partió en televisión muy joven desde el año 73` y durante la dictadura llegó a ser gerente de producción y programación, ¿qué recuerdos tiene de esa época?

-A los tres años de la dictadura, en una entrevista en revista Cosas, declaré que yo era demócrata, lo que me trajo variados problemas y pude permanecer en el canal solo por la intervención de su director ejecutivo Juan Ramón Samaniego. Yo les di la pantalla de Teleonce y mucho espacio a la gente y artistas. No había ningún teatro y yo traje el Teatro José Vilar. Ahí trabajó Claudia Di Girolamo que no es de derecha, trabajó Pato Achurra que tampoco lo es, trabajó mucha gente de izquierda y yo jugándome la cabeza los ponía. A muchos se les ha olvidado, porque así es el chileno. Apoyé mucho a gente que estaba prohibida. En “Chilenazo” a los Jaivas, por ejemplo. A Illapu que no los dejaron entrar a Chile, los traíamos desde París y cuando se bajaron en el aeropuerto, hicieron regresar al avión y devolverse, porque el ministro del interior de la época tenía una facultad que podía impedir la entrada a Chile de una persona cuando tocaba el aeropuerto. Nosotros habíamos pagado los pasajes y todo. Tuvimos que aceptar.

Alfredo Lamadrid junto al cantante Sandro

¿Se mordió la lengua muchas veces?

-Uno no siempre hace en televisión lo que uno cree o realmente piensa. En un momento le dije a mi mujer y a mis hijos que ya eran chicos, yo hago esto por todos ustedes.

¿Hace usted un mea culpa de su propia trayectoria?

-Lógico. Yo escucho gente que dice `no me arrepiento de nada`. Yo me arrepiento de muchas cosas, si uno es ser humano y comete errores. Soy demasiado imperfecto.

¿Cuáles son las imperfecciones de Alfredo Lamadrid?

-Aunque suene raro, ser muy perfeccionista y obligar a toda la gente que trabaja conmigo a que siga ese mismo ritmo de perfección que a lo mejor no es ni necesario. El ansia de lograr cosas de repente hace que uno le exija más a la gente de lo que puede dar. Soy muy dado a mis ideas, pero todo eso ha cambiado, me han ayudado mucho mis hijos.

El estallido social

¿Cuál es su percepción del Estallido Social?

-Creo que vino un reventón porque las cosas en Chile son injustas, porque las cosas en Chile no se apegan a cosas normales, porque la gente tramita a otra, porque todos tienen mala onda. Porque hay muchas cosas que arreglar de nuestra idiosincrasia. El reventón social yo lo advertí como seis meses antes, que algo iba a pasar, no podía seguir igual (…) Y se lo advertí a mi grupo de trabajo, que es testigo de esto. Me parece bien que la gente se haya manifestado y ojalá que las cosas cambien.

Curiosamente muchas personalidades del mundo político no lo vieron venir, ¿Cuáles fueron esas señales que usted observó?

-Lo sentía en la calle, lo sentía cuando gente se me acercaba con mucho cariño a saludarme. Era una cosa intuitiva también. Yo sentía que las cosas no estaban bien y que algo iba tener que pasar. No soy tan inteligente como para decir `se va a venir un estallido social tal día`, porque no manejo mucho la política. Yo sentía que algo iba a pasar porque no podían seguir las cosas como estaban. No podía seguir lo de las AFP como estaban, no podían seguir los seguros médicos como están, porque son injustos.

¿Participó de las protestas y cacerolazos junto a su familia?

-No voy a ninguna manifestación masiva, tengo una pequeña fobia con esas cosas. Me siento como ahogado, me complico. Eso no quiere decir que no esté de acuerdo con ellas, no lo hago físicamente.

¿Y qué le pasaba cuando veía las noticias y hojeaba los diarios?

-¿Cómo no lo voy a encontrar justo? Si en este país hay diferencias muy notables. Me parece extraño que el mundo político se dé cuenta ahora, si vienen de mucho tiempo. ¡Por favor! Un grupo de amigos manejó el país y se los llevó para la casa.  Cómo no me va a parecer risible que el grupo de Penta se va a someter a clases de ética, esos son chistes. Un señor se robó una gallina y lo llevan preso cinco años, los otros señores presionan al mundo político con dinero y clases de ética.

¿Votó para el Plebiscito por una Nueva Constitución?

-No, porque no creo en nada de lo que haga el mundo político actual. Ellos van a escribir la Constitución, van a escoger los candidatos…

¿No se sintió llamado por el Apruebo y la Convención Constitucional?

-Estaba por el Apruebo, pero hace más de 10 años que no voy a votar. No me siento representado. El mundo político en general no me satisface y por eso opto por una posición aceptable: no participo.

¿Qué opina del “Acuerdo por la Paz Social” del 15 de noviembre, ocurrido de madrugada, donde los partidos políticos estaban con caras de funeral negándose a ser fallecidos?

-Eran momentos críticos. Yo soy partidario de la democracia y estoy de acuerdo que había que salvarla, pero a los que firmaron, no les creo a todos. Hay cosas que son forzadas. Eso tuvo que ser mucho antes, la gente está esperando que se pongan de acuerdo los políticos para que pasen cosas en este país, pero son muy flojos los parlamentarios.

¿Alguna vez desde un partido político le ofrecieron una candidatura?

-Una vez me ofrecieron de la UDI y no acepté. Primero, porque no soy político, no entiendo de esas cosas y mejor que sea gente experta en eso.

¿Cómo analiza el gobierno del presidente Sebastián Piñera?

-Muy mal. No se ha hecho nada con la delincuencia. Nada. La gente en los barrios vive aterrada, con balas locas, con espectáculos dantescos en la puerta de su casa o la amenaza que la asalten. El gobierno ha ayudado a la gente que saque su (seguro) cesantía, su 10%…que es la plata de ellos. Y como siempre, toda la ayuda que han mandado, con letra chica que nadie entiende mucho. Creo que el gobierno no ha estado bien.

¿Cree que el presidente va a terminar su gobierno?

-Espero que sí, porque ya no ha hecho nada. Más no puede hacer. No va a ser incidente totalmente en el destino de Chile y me parece bueno respetar la democracia.

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  1. Muy buena entrevista, como cada vez que tratan los temas… Es el periodismo que necesitamos…. Gracias y los escucho en la radio…. Abrazo grande siempre desde la Legua

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