Adiós, Sebastián

piñera
Arte: Caiozzama

Esta tarde es la última cuenta pública de Sebastián Piñera como Presidente de la Nación. Algo así como el capitulo final del drama (y el horror) que ha significado su segundo mandato. O desgobierno, como lo ha llamado el pueblo en la calle desde el pasado 18 de octubre de 2019. ¿Cómo será esta despedida? Así lo imaginamos.


Sebastián Piñera no es un buen orador. Nunca lo ha sido. Es por eso que en cada punto de prensa, cadena nacional o cuenta pública, nunca se le ha visto seguro ni cómodo. Es más, sus inconfundibles tics parecen apoderarse de su cuerpo cuando las cámaras comienzan a transmitir. Imitadores y comediantes son los mas atentos para tomar nota. De la performance, no del mensaje, claro está.

“Ese compa ya esta muerto, nomás no le han avisado”. Curiosamente, un famoso narco-corrido suena justo antes en una radio popular. La música incidental con la cual se anuncia la cadena nacional interrumpe las programaciones radiales y televisivas. Sebastián Piñera le rinde cuentas al pueblo chileno por última vez como Presidente de la Nación.

Se me viene a la memoria el discurso que tuvo al finalizar su primer mandato, ese que evocaba en los primeros párrafos la unidad conseguida por la derecha para poder llegar a ser gobierno, algo que no habían conseguido por la vía democrática desde la campaña de Jorge Alessandri a mediados del siglo XX. Hoy parecería hasta ridículo hacerlo, cuando hasta referentes de su mismo partido han cuestionado la ineficacia de su administración tanto con el estallido social como con la pandemia. Todo por la tele abierta, radios y diarios. En matinales y noticiarios. En vivo y en directo.

Meses antes, en marzo de 2020, en el momento exacto que Piñera decía que “Chile está mucho mejor preparado que Italia para enfrentar esta situación”, ante la llegada del coronavirus al país y con un movimiento social rearticulándose para seguir manifestándose en las calles, Magdalena Díaz llegaba a La Moneda para liderar un equipo que estaría enfocado en construir el relato del “legado” de Piñera, con el cual Piñera esperaba ser recordado en su segunda gestión.

Los planes incluían editar una colección de libros, generar registros audiovisuales y hasta la idea de escribir una autobiografía –al más puro estilo Obama–, estaban en carpeta. ¿Qué fue de eso? Lo último que supimos de la asesora Díaz es que andaba llamando a los dueños de CHV y La Red para quejarse en cómo periodistas y comediantes “ridiculizaban” a su jefe al aire.

Piñera parte saludando a las autoridades. No le causa ninguna gracia nombrar a Yasna Provoste, presidenta del Senado, y quien lo ha cuestionado sin anestesia en las última semanas.

Luce nervioso. En esta cuenta luce más viejo, más cansado. También más rico, según lo indicó la revista Forbes en abril. Su familia incrementó su fortuna en 300 millones de dólares. Sí, en plena crisis sanitaria. Podríamos decir que Piñera es el único que a pesar de perder (su gestión marca un 9% de aprobación según la última encuesta de sus amigos de Cadem), gana.

Debe ser agotador administrar tanto dinero, tantos negocios. Ah, y también un país en pandemia.

Última cuenta pública y aún no logra encontrar un sastre que le haga una chaqueta a la medida. Comienzan los tics, el pestañeo incesante. Minutos antes, la cuenta de Twitter de Sismología de la Universidad de Chile advierte una actividad sísmica en la zona central. Es leve, pero le pone pimienta a un texto que lleva cuatro párrafos hablando de un enemigo poderoso e implacable, que no respeta a nada ni a nadie…

Cita a los padres de la patria, lleva más de 30 veces repitiendo la palabra democracia y encontró en una frase de Mario Vargas Llosa, según él, inspiración y fuerza para seguir con su mandato en tiempos difíciles. “Reflexionando y meditando, soy bueno. No tengo resentimientos, tengo bondad”. Pero claro, la frase no era del escritor peruano, sino que de Pinochet.

El eje de su locución ha sido el proceso de vacunación que ha llevado el país. El show televisivo que día por medio ha tenido el ministro de Salud Enrique Paris adelantó este momento. Piñera nos compara con los países del primer mundo. Vuelve a decir que estamos mejor preparados que varios de ellos.

En ese momento, simultáneamente varios televisores de los servicios hospitalarios son apagados. Es la forma en que expresan su impotencia, rabia y frustración los profesionales de la salud que llevan más de un año combatiendo la pandemia, viendo morir a compatriotas.

El oficialismo aplaude cada “victoria” o frase grandilocuente que expresa el presidente. Y con más entusiasmo cuando enumera los bonos y dinero entregados. Ríen, como cuando los hoy candidatos presidenciales Ignacio Briones y Sebastián Sichel celebraban a raudales el IFE 1 de $65.000 en el Congreso.

Son los rostros del rechazo. Los mismos que mandaban a su pueblo a levantarse más temprano, a conformarse con un suelo mínimo por debajo de la línea de la pobreza, los que no sabían el nivel de hacinamiento en las poblaciones. Lo que votan en contra para recuperar el derecho al agua, el aborto en tres causales, que disminuyen las clases de historia, filosofía y arte en los colegios. El 20%.

Con un par de medidas parche para evitar un bono universal y bendiciones de un Dios que al parecer es solo para algunos, Piñera finaliza su última cuenta pública. Otro texto que, al igual que su gestión de gobierno–, no ha sido más que palabrerías que serán olvidadas con el pasar del tiempo.

“La historia se escribe en la calle”, dice una canción del rock chileno. Y el legado de la segunda gestión de Piñera se encuentra ahí, en las paredes de nuestras ciudades.

Total
0
Shares
Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

Artículos Relacionados
¡Apoya al periodismo independiente! Sé parte de la comunidad de La voz de los que sobran.
Únete aquí

¡Apoya al periodismo independiente!

Súmate, sé parte de la comunidad de La voz de los que sobran. Así podremos seguir con los reportajes, crónicas y programas, que buscan mostrar la otra cara de la realidad, esa que no encontrarás en los medio de comunicación hegemónicos.