A milímetros de morir: La historia de los adolescentes baleados por Carabineros en el hogar Carlos Macera de Talcahuano

De acuerdo a lo expuesto en la audiencia de formalización, una de las balas disparadas por uno de los uniformados rozó la sien de una de las víctimas, al interior de la residencia colaboradora de Sename, el pasado miércoles. Ambos jóvenes se encuentran internados en el Hospital Las Higueras. El carabinero John Mograve, quién percutó el arma, quedó en prisión preventiva en la 6ta Comisaría de San Pedro de la Paz por los delitos de apremios ilegítimos y trato cruel, inhumano y degradante. “¡No me importa que sean cabros chicos, les saco la chucha igual!”, fue el dicho que encendió la rabia de los adolescentes que están bajo la tutela del Estado. 

La llegada de Carabineros de la 2da Comisaría de Talcahuano hasta el Hogar Carlos Macera de la Fundación Ciudad del Niño “Ricardo Espinosa” debía ser tranquila y cautelosa. Era la tarde del miércoles 18 de noviembre e ” I”, un adolescente del hogar, había sufrido una descompensación psiquiátrica mientras se duchaba.

En ese momento los cuidadores llamaron a Carabineros con el objetivo de “ayudar a convencerlo de llevarlo al Hospital Higueras” y mejorar su estado de salud. Sin embargo, el arribo del sargento segundo John Mograve y la carabinera Jordana Alarcón, no hizo más que empeorar la situación.

No era la primera vez que algo así pasaba, como se mencionó en otro reportaje de este medio, el personal de Salud del Hospital Las Higueras, reveló que los niños llegan por descompensaciones o “urgencia psiquiátrica” de seis a siete veces al mes. “Siempre ha habido algunos problemas pero lo de hoy fue totalmente diferente y grave”, comentó uno de los paramédicos.

El joven insistió que no se iría con ellos, lo que generó una discusión con los educadores. Inmediatamente llegaron más adolescentes a contener a su compañero y amigo, no querían verlo mal, pero el policía los increpó diciéndoles “¡No me importa que sean cabros chicos, les saco la chucha igual!”.

Así comenzó la tragedia que terminó con dos adolescentes baleados al interior de la residencia colaboradora del Servicio Nacional de Menores (Sename) y sería el último gran escándalo de la administración de Mario Rozas al mando de la institución como General Director.

De acuerdo a la exposición del Ministerio Público, el Sargento Segundo de la 2da Comisaría de Talcahuano, se habría molestado por los insultos que recibía por parte de los niños. Uno de ellos, acercó un audio donde se escuchaba el grito “el que no salta es paco”, mientras otro adolescente golpeó con patadas la bicicleta de servicio. “A mi no me importan los cabros chicos, si me pegan, yo pego”, dijo Mograve. 

“Este trabajo ha sido intenso porque la investigación en sí reviste una serie de aspectos que son complejos. No obstante a ello, en corto tiempo a través de la realización de múltiples diligencias, y muchas horas de trabajo continuo, la Fiscalía en conjunto con la PDI ha permitido dar por establecido los hechos que fueron comunicados al tribunal, al imputado y a los demás intervinientes en la audiencia”, mencionó el Fiscal de Talcahuano, Julián Muñoz.

La violencia aumentó. Entre golpes el policía y el adolescente F.A.E.C (17) rodaron por una ladera. Otros niños salieron de la residencia. Estaban golpeando a uno de “sus hermanos”.

Una trabajadora corría detrás de él y grabó con su celular lo que ocurría. Agitado, Mograve desenfundó su arma de servicio 9 mm y disparó por primera vez al aire. Ese gatillo aumentó la rabia, nadie entendía por qué un llamado de auxilio se transformaba en una balacera contra niños y adolescentes bajo el cuidado del Estado de Chile.

Luego, en otro sector del hogar, más niños y adolescentes salieron a defender a su compañero, allí el sargento Mograve percutó los disparos en 45º grados directamente al cuerpo. De acuerdo al Tribunal, el carabinero abusó de su cargo y funciones, infringiendo la normativa sobre principios y uso de la fuerza institucional, afectando a menores de edad bajo la protección del Estado.

Los hechos anteriormente descritos son explicados en la querella del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH). “En esas circunstancias, el funcionario policial procedió a disparar en tres ocasiones y comenzó a correr por el terreno de la residencia hasta llegar a un sector donde fue rodeado por 5 o 6 menores de edad entre los cuales se encontraban las víctimas F.A.E.C. y F.A.J.S. En ese momento, al lugar llegó un vehículo particular de carabineros del cual descendieron dos funcionarios policiales de civil quienes ingresaron al recinto e intentaron defender al funcionario policial. En ese momento, F.A.E.C. se acercó al funcionario policial (de la bicicleta) y encontrándose a unos 3 o 4 metros de distancia ejecuta tres disparos con su arma de fuego, uno de los cuales impacta en el muslo izquierdo de la víctima. Luego disparó en dos o tres ocasiones más, impactando a F.A.J.S. en la zona de su pantorrilla. En todo momento el funcionario policial apuntó al torso de los funcionarios y víctimas menores de edad”. 

Además, el fiscal exhibió registros audiovisuales que desmienten la versión inicial de Carabineros tras los disparos“Ninguna de las tres personas que se observan -todos menores de de edad- cuenta con ningún tipo de elemento en sus manos, ya sea un fierro u otra arma o elemento que pudiese asimilarse a un arma”. 

De acuerdo a la querella interpuesta por la Corporación de Asistencia Judicial (CAJ), en el caso de la víctima de 17 años, junto a las heridas en sus extremidades “habría recibido tres impactos de bala, uno de los cuales le habría rozado la cabeza”. 

“Los otros dos impactaron en las piernas con compromiso de la arteria femoral, que le generó una hemorragia de consideración y pérdida de conocimiento, por lo que debió ser intervenido de urgencia en el Hospital La Higueras de Talcahuano”, agrega la CAJ en su argumentación.

El Ministerio Público informó que F.A.E.C. de no haber tenido atención médica oportuna, habría significado la pérdida de la extremidad afectada.

Mientras ocurría todo, llegó el Cabo 1ero Javier Canales que disparó en sentido contrario al grupo de niños.

De acuerdo a los hechos expuestos en la querella criminal por parte de la Defensoría de la Niñez, los policías no prestaron ayuda a los jóvenes.

“Acá hubo un grave accionar de un agente del Estado en contra de personas que estaban resguardadas por el mismo Estado”, explicó la jueza Humilde Silva del Juzgado de Garantía de Talcahuano. 

Se mencionó que la carabinera Jordana Alarcón Castillo tuvo lesiones leves.

El sargento segundo John Mograve Villegas fue formalizado y declarado un peligro para la sociedad, por parte del tribunal de primera instancia del puerto, el que decretó la medida cautelar más gravosa: prisión preventiva. Además, se otorgó un plazo de tres meses para la investigación penal. 

En tanto, el mismo Juzgado de Garantía de Talcahuano declaró admisibles las cuatro querellas criminales interpuestas en el caso, las que en la suma contemplan los delitos de lesiones graves gravísimas, lesiones simplemente graves, homicidio, homicidio frustrado, denegación de auxilio y los descritos y sancionados en el artículo 150 D del Código Penal, correspondiente a los apremios ilegítimos cometidos a los menores de edad. 

Los querellantes son la Defensoría de la Niñez, Dirección Regional Sename Biobío, Corporación de Asistencia Judicial y el Instituto Nacional de Derechos Humanos, instituciones que a la vez piden una serie de diligencias investigativas al Ministerio Público.

Carabinero John Mograve

***

Natalia Rivera mira perdida en un punto fijo del Hogar Carlos Macera. Lo conoce hace seis años cuando decidió comenzar a compartir con los niños y adolescentes cuyos destinos terminaron ahí por casos de vulneración de derechos o por cómo consecuencia de pertenecer a familias pobres castigadas por el sistema. Ella encabeza la ONG “Agrupación Contágiate” del sector de Medio Camino de Talcahuano. A ratos la emoción la embarga y le cuesta avanzar en su relato.

“Vengo al hogar desde que mis hijos tenían tres y cuatro años. Jamás nos ha pasado algo. Nunca hemos tenido ni una cuota de temor y menos me he sentido agredida”, repasa.

De acuerdo al Registro Nacional de Colaboradores del Estado, la Fundación Ciudad del Niño “Ricardo Espinosa”, pertenece al Arzobispado de Concepción. Este OCA de Sename ya tenía un historial de abusos:

En un oficio enviado el 10 de septiembre de 2020, la defensora de la niñez, Patricia Muñoz, informó de la gravedad de las situaciones ocurridas al interior de la residencia a la Directora Subrogante de Sename, Claudia de la Hoz. En el documento se pide que tomen medidas urgentes para proteger y restituir los derechos que se han vulnerado a los NNA. Además, se exigió el cierre de uno de los programas de Carlos Macera debido a casos de maltrato y abuso sexual.

“Prácticas sexuales abusivas reiteradas entre pares, niños y adolescentes víctimas de Maltratos causados por Educadores de Trato Directo ETD’S, la inexistencia de protocolos internos, carencias físicas estructurales, falta de profesionales con competencias técnicas en infancia vulnerada”, son algunas de las irregularidades puntualizadas en el oficio.

Se apuntaba principalmente al caso de una cuidadora que abusó en reiteradas ocasiones de uno de los adolescentes.

Durante las pesquisas, se supo de “dos intentos suicidas en la residencia, sin aplicación de protocolo según indica guía clínica MINSAL, retardándose cuatro días en el traslado a centro asistencial para evaluación y tratamiento”, además ellos no notificaron esta información, según informa el oficio elevado a la entonces Directora Nacional Subrogante del Sename, Claudia de la Hoz.

Natalia es consciente de las vulneraciones que han vivido los niños, intenta obtener respuestas y no encuentra lógica a la cadena de hechos que tuvo como consecuencia que dos funcionario policiales le dispararan a niños. Mientras sigue concentrada en terminar un cartel para protestar, dice que a los adolescentes heridos los conoce desde que eran pequeños.

-Cuando hablan de delincuentes me pregunto ¿Quién era el adulto en ese momento? Nadie puso la cuota de criterio (…) Y aunque los niños hayan tirado una piedra primero, no corresponde que Carabineros les dispare”-, reflexiona.

La “Agrupación Contágiate” y sus integrantes son rostros conocidos en el recinto colaborador de Sename. De forma constante organizan actividades, colaboraciones e incluso paseos de fin de año. Natalia se vuelve a emocionar y su voz se quiebra al resumir su experiencia con los más desprotegidos, esos que para ella “no estaban primero”.

-Estos jóvenes son niños que corren para pedir un abrazo, confiesa.

Uno de los adolescentes baleados jugaba fútbol casi como un profesional y quizás sus jugadas ya no podrá seguir haciéndolo de la misma forma.

Durante las últimas horas, la Fiscalía reveló que los heridos, tras ser ingresados al Hospital Las Higueras para ser atendidos, quedaron en calidad de detenidos por maltrato de obra a Carabineros.  

***

Habían pasado menos de 24 horas del estremecedor episodio. De manera paralela los tribunales de justicia del puerto confirmaban la orden de detención en contra del Mograve. Un rato antes, La Moneda anunciaba la salida del general Mario Rozas. La gente salió a las calles para exigir justicia. Se profundizaba aún más la crisis de la institución. 

En el frontis del hogar, que colinda con el cerro que lleva el mismo nombre, los vecinos ven con preocupación lo ocurrido. Están cansados de ver tanta penuria y maltrato frente a sus puertas. En ese momento, un grupo de niños residentes, sale del “Carlos Macera” acompañados por algunos cuidadores. Lo hacen con cautela. Caminan de forma relajada, pero la mirada va firme hacia adelante. Se cuidan de no observar a quienes aguardan afuera de la residencia. 

Los niños y adolescentes se mueven hacia las cercanías de calle Las Golondrinas, allí está el almacén donde compran bebidas, galletas y confites para alegrar un poco su estadía. Muchos, extrañan a sus familia producto de la restricción de visitas provocadas por el COVID-19. 

Los adolescentes avanzan con con cuidado. Nadie puede hablar con ellos. “Niños: esta es la única salida por hoy, no se sale más. Es por el cuidado de ustedes”, dice uno de los “tíos” mientras que los jóvenes asienten.

Entre la improvisada convivencia de gaseosas y obleas destaca un adolescente más alto y de cuerpo enjuto. Es uno de los detenidos de la jornada anterior. Algo comenta sobre ese episodio con uno de los cuidadores. 

El trayecto de regreso “al Macera” sigue hasta que el grupo se pierde tras el portón eléctrico del hogar del Sename. Adentro, el Instituto Nacional de Derechos Humanos ya recogía los primeros antecedentes que luego fueron planteados ante la justicia.

Ahí, frente a ese mismo portón se encuentra Luis Islas, uno de los concejales más mediáticos de la comuna de San Pedro de la Paz. 

Islas es un ex residente del Hogar Carlos Macera. La muerte de su padre y un episodio de grave estado psiquiátrico de su madre hicieron que tuviera que acogerse al recinto de Calle Aviación. “Fue entre 1990 y 1994 (…) De los 10 a los 14 años. Fue una etapa muy triste de mi vida y lo que vi este miércoles vuelve a revivir una tristeza de mi niñez”, cuenta.

 -Ahora cuando uno ya es adulto piensa que hubo derechos que no se respetaban. Como el trato con los niños, por ejemplo: que si te portabas mal, te escapabas del hogar o no ibas al colegio te mandaban a hacer aseo en toda una casa. Había poca seguridad y podía entrar cualquier persona a las salas o a las mismas piezas”- concluye el edil. 

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