“A esta hora se improvisa”: El regalo de Luksic a Piñera

El prime político de Canal 13 llegó a su final de temporada este pasado lunes invitando al personaje por el cual trabajaron durante los 16 capítulos de su emisión: el presidente Sebastián Piñera. El programa político menos diverso de la parrilla televisiva –y antítesis de lo que significa hacer periodismo– fue trinchera para la defensa del gobierno y el oficialismo, dejando pista libre para que ayer Piñera diera un tranquilo discurso de sus ideas en medio de la profunda crisis política a la que tiene al país. Sin dar el brazo a torcer y sin ningún momento incómodo, incluso se atrevió a tergiversar la realidad sin encontrar resistencia. El mejor regalo de Luksic a su amigo Sebastián. Todo queda en casa.


Sebastián Piñera estuvo de invitado anoche en A Esta Hora se Improvisa, para el cierre de temporada del prime político de C13, que este crítico de TV desea –con todo el corazón– no vuelva más a la pantalla chica. El peor presidente en la historia de Chile cerrando el peor programa de debate político del último tiempo y que jamás debió resucitar. Ambos son la muestra de que las segundas partes tienen una altísima posibilidad de dar la cacha. Las pruebas sobran.

¿Por dónde comenzar? Está muy difícil elegir un solo punto. Me voy a quedar con dos y voy a desarrollar un poco. El primero, cuando el conductor del espacio Nicolás Vergara le pregunta al vapuleado mandatario –también conocido como “El Pizzas“– si es que votó “Apruebo” o no en el plebiscito. Y Piñera la tira al córner. Después de largos segundos de silencio, en donde su Windows 98 que tiene de sistema operativo mental le dio una respuesta evasiva, finalizó simplemente con un “no he dicho mi voto y no lo voy a hacer”.

Si te da vergüenza o te cuesta decir cual fue tu opción en un evento sociopolítico histórico, es porque te da vergüenza la respuesta. Votaste “Rechazo”, acéptalo. La peor de las reflexiones a las que uno puede llegar con esto es que ni para morir con las botas puestas tiene cojones este megalómano mentiroso y criminal.

Piñera
Sebastián Piñera (Captura C13)

El segundo punto es de seguir repitiendo lo de que ganó y que fue electo presidente democráticamente por un plazo de cuatro años. Piñera entiende los procesos democráticos como cheques en blanco. Como esos con lo que ha enseñado a sus hijos a crear sociedades turbias; como esos con los que sus ministros de salud dueños de clínicas privadas niegan atención de urgencia poniéndolos como obligación; como esos con los que muchos chilenos en la capital del Maule vieron diluirse sus sueños cuando este mismo delincuente se llevó el Banco de Talca para la casa –literal– y lo rescataron tras ser declarado reo hace 38 años.

El programa del canal de Luksic partió lleno de humo, con una forzada transmisión en blanco y negro. Y continuó, profundizando una línea editorial de marcada tendencia hacia el oficialismo. En colores para las pantallas pero con la ausencia total de ellos en el debate.

De alguna forma, el blanco y negro no serían de la imagen, sino del trato a sus invitados. Tiremos el paralelo con la entrevista a Daniel Jadue, por ejemplo. Al alcalde comunista lo interrumpieron, lo emplazaron, le levantaron declaraciones de hace más de 10 años –y tergiversadas a propósito, dicho sea de paso–, le hicieron una encerrona con argumentos pueriles y limitados, de los que el alcalde salvó con una celebrada elocuencia. Nada de esto pasó con Piñera, quien solo tuvo que poner play a sus respuestas estereotipadas y absolutamente alejadas de la realidad de nuestro movilizado país.

La desconexión de Piñera no hace más que profundizar todas y cada una de las demandas que salieron a flote tras el estallido social. Sigue con su pobre argumento de demonizar la revuelta atribuyéndole la responsabilidad de la violencia, minimizando su responsabilidad en materia de Derechos Humanos y de su mandato: administrar los destinos de nuestro pueblo.

Habla de cifras en las que pone a la miserable institución de Carabineros de Chile como la víctima de las manifestaciones (sin ninguno de los panelistas del programa contrapreguntándole nada), por sobre todas y todos aquellos que siendo víctimas de la violencia de Estado y la brutalidad de los funcionarios policiales, han llegado a perder un ojo, la vista –como el caso de Gustavo Gatica y Fabiola Campillai– e incluso la vida. Esto no resiste análisis.

Nuestro presidente es un peligro. Programas como A Esta Hora se Improvisa no son solo una mala anécdota o un programa sin rating televisivo. Canal 13 no es un medio de comunicación imparcial. Sebastián Piñera no es un presidente digno ni apto, ni de lejos es el presidente de todos los chilenos. Ni siquiera del Principado de Las Condes/Vitacura/Lo Barnechea, donde incluso te cargan el mote de comunista por no sacar a los milicos a correr bala.

A Esta Hora se Improvisa es por muchos pueblos de distancia el peor de los escenarios desde donde se atrevieron a dar una opinión. Quizás, empatando en nivel de endogamia con la mirada para una crisis de los 10 de El Mercurio. Y finalmente, mis deseos están lejos de enviarle felicidad a “El Pizzas” hoy en su cumpleaños.

Ah, y apaga el 13.

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