A 10 meses de ser atropellado por Carabineros: La larga recuperación de Óscar Pérez

Desde que fue aplastado por dos carros lanzagases, el joven de 20 años ha tenido que someterse a cinco cirugías. Suma millones en gastos médicos, que su familia ha logrado financiar gracias a rifas y apoyo solidario. Este martes enfrentó su sexta intervención quirúrgica, pero está esperanzado. “No bajemos los brazos, hay que seguir saliendo a la calle”, dice.


La imagen de Óscar Pérez ese 20 de diciembre de 2019 nadie la olvidará. Era el primer día del “copamiento preventivo” en Plaza Italia, la estrategia impuesta por el intendente Felipe Guevara para intentar aplacar las manifestaciones en el radio del monumento del general Baquedano. Había un gran contingente policial, se habló de mil carabineros apostados en el lugar.

Por televisión y redes sociales cientos de personas observaban el enfrentamiento entre manifestantes y Fuerzas Especiales. In situ fue otra cosa. La rabia, la adrenalina y minutos después los gritos. El espanto.

En un momento los manifestantes hicieron retroceder al contingente policial, hubo gestos de alegría y emoción. La celebración de una gesta. Luego volvieron y en ese contrataque, Óscar vio de frente un carro policial, no avistó el que venía detrás. Sintió el golpe que lo desgarró.

La presión que sufrió su cuerpo en ese momento le provocó hemorragia interna, cuatro fracturas en la pelvis, una en el sacro, dos fracturas en la pierna izquierda, una arteria cortada, la vejiga aplastada que quedó desconectada de la uretra. Hasta la fecha ha enfrentado cinco operaciones para recuperarse de las lesiones. La vida le cambió por completo.

El 3 de febrero de este año le realizaron un trasplante de ligamento medial y el 1 de septiembre ingresó a cirugía para reconectar una arteria en la zona pélvica. El martes tuvo la sexta operación para la reconstrucción del conducto urinario.

-Espero que sea la última-, dice Óscar al otro lado de la línea.

Todas las intervenciones quirúrgicas, medicamentos, insumos básicos, gasas, parches, cintas, los cambios de sonda cada tres semanas, las curaciones y las consultas, las ha tenido que pagar su familia. Un impacto económico que solo han podido enfrentar gracias a la ayuda voluntaria de distintas personas y rifas difundidas en las redes sociales.

No existió ninguna ayuda ni acercamiento del gobierno o de la municipalidad, nada que tenga que ver con alguna institución pública, ni privada. Solamente la gente. Nos han ayudado mucho (…) No me ha cobrado ningún kinesiólogo, ni los psicólogos, eso lo agradezco harto”, revela.

El apoyo ha sido clave en medio de una recuperación que se extendió producto de la pandemia. Han tenido problemas para encontrar insumos y pabellones disponibles, las operaciones se atrasaron y no ha podido ir a los centros de atención kinesiológica, muchas de sus rutinas cambiaron a formato online.

“A nivel físico y sicológico ha sido un sube y baja. Lo que más me pesa es la frustración de tener que esperar tanto. Yo era súper ágil, activo en mi vida. Usaba harto la cleta, me gustaba subir cerros (…) En mi casa vivimos tres no más, con mi hermana y mi mamá. Yo trabajaba, traía cosas para la casa, era el que iba a comprar, el que iba a la feria. Después del atropello tuve que estar acostado cuatro meses seguidos. Perdí toda mi independencia. Hoy puedo caminar, pero no puedo correr, ni subir escaleras, ni siquiera recoger algo del piso”, lamenta.

***

Marta Cortez, su madre, es una mujer fuerte. Ella ha recibido incontables muestras de apoyo durante todo este proceso.  El viernes pasado, cuando la represión policial volvió a tomarse las inmediaciones de la  Plaza de la Dignidad, apareció la noticia del niño que fue arrojado por Carabineros a la ribera del río Mapocho. Óscar reconoce que quedó muy afectado emocionalmente. Le cuesta hablar del tema.

Otra escena, ahora esperanzadora, se viralizó. Marta aparecía fundida en un abrazo con la madre de Anthony. Había llegado a la clínica a entregarle su apoyo. Era un halo de luz en medio de tanta oscuridad.

“Me afecta mucho psicológicamente el hecho de que se sigan repitiendo los mismos casos, como lo que pasó con el chico, el Anthony (…) Eso me ha pasado con todos los casos que he visto. Es un problema colectivo, no es algo que me pasó solamente a mí”, confiesa Óscar.

Respecto a los responsables de su atropello, el 21 de diciembre de 2019 fue la formalización de Mauricio Carrillo, el carabinero que iba manejando el carro que lo aplastó por detrás. Solo quedó con firma mensual y sigue trabajando en la institución.

-Para mí eso fue un chiste-, dice Óscar.

Ahora están esperando los resultados de la querella que interpusieron como familia, con ayuda de la defensoría jurídica de la Universidad de Chile.

“Esa querella está en etapa de investigación, pero todo ha ido súper lento. Yo siento que ahora puede cambiar, porque la fiscal de mi caso, Ximena Chong, es la misma que está viendo lo del niño que arrojaron por el puente. Entonces puede que como dejaron en prisión preventiva a ese paco, se meta más presión a mi caso”, aclara.

El siguiente paso de la familia será presentar una querella contra el Estado.

El retraso en los procesos judiciales no es algo que esté sucediendo solo en el caso de Óscar. Alejandra Arriaza, abogada que actualmente lleva varios causas de violación a los Derechos Humanos post 18 de octubre, como el de Fabiola Campillai y Héctor Gana, aclara que es un problema generalizado y que responde principalmente a la posición que ha tomado Carabineros como institución frente a las acusaciones. “No existe colaboración con la justicia, Carabineros lo único que ha hecho es mentir, ocultar información y alterar los hechos. Eso solo ha dificultado la labor de la Fiscalía en la investigación”, enfatiza.

***

Fue el seis de enero cuando su madre publicó en Facebook la gran noticia.

“Les quiero contar que mi hijo Óscar ya está en casa para continuar su rehabilitación de manera ambulatoria. Será un proceso largo, pero tengo la esperanza y convicción en que el cariño y las buenas vibras que envía tanta gente (entre ellos ustedes) sumado a la fortaleza de Óscar le lleven a una recuperación total”.

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Antes del accidente, Óscar trabajaba en una tienda de antigüedades en una galería del Parque Los Reyes. Pese a que esa vida activa le parece lejana, no baja los brazos. Su deseo es poder entrar el próximo año en la universidad a estudiar filosofía, a pesar de lo difícil que se le ha hecho organizar los horarios entre terapias y periodos de hospitalización.

Las manifestaciones que regresaron a Plaza Dignidad este mes, también lo mantienen contento, esperanzado.

“Espero que sigan y se masifiquen más todavía, por todo el territorio. Es importante lo que se ha construido como comunidad, como pueblo, de saber que todos luchamos por lo mismo. Me gustaría que después del plebiscito no se acabaran las protestas, que no quede todo ahí, solamente en decir que el “Apruebo” va a ser lo que nos va a salvar a todos. Los muertos siguen muertos, los presos siguen presos y hay muchas cosas todavía por las que luchar. No bajemos los brazos, hay que seguir saliendo a la calle”, concluye.

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