25 de octubre: El Plebiscito de Anthony Araya

El viernes dos de octubre Anthony Araya (16) fue lanzado al Río Mapocho por el carabinero Sebastián Zamora, hecho que provocó conmoción a nivel nacional. Tres semanas después, su madre Daisy Alvear, asiste a votar en compañía de su hijo en la población Bajos de Mena. En esta instancia aprovechó de conversar con este medio,  Anthony observó la conversación y mandó un mensaje final.

Son las dos de la tarde, y el sol cae pesado sobre las calles de Puente Alto. Desde el pasaje Quitalmahue, en pleno corazón de la población Bajos de Mena, aparece Daisy Alvear, la madre de Anthony. Viene a paso apurado, lleva una polera azul con la frase “No se cayó lo tiraron”. Detrás de ella, tratando de alcanzarla, viene Anthony Araya (16). Ambos se miran y sonríen, se suben a un auto y parten rumbo al  Colegio Eyzaguirre.

-Vine a votar con Anthony, porque él tenía muchas ganas de participar, es súper importante para él este momento, y a pesar de que no vota, quería estar aquí-, explica Daisy con voz amable, mientras Anthony en silencio, observa sus muñecas, las que están sujetas por dos inmovilizadores grises.

Al arribar al local de votación, Daisy relata que luego de varias semanas, vuelven a estar un poco más tranquilos, lejos del ojo de los medios y las redes sociales. Incluso, Anthony sigue su recuperación, lo que define como “un milagro”, ya que luego de ser arrojado al Río Mapocho por un carabinero, pensó lo peor. Pensó que su hijo de había muerto.

-A una como mamá le duele, yo no quería ver el vídeo, no podía, pero un día Anthony se sentó en mi cama y me dijo “Mamá mira este vídeo”, y era la imagen de cuando fue lanzado al río. Solo pude ver eso, y él me dijo que cuando lo vio, pensó que estaba muerto. Fue muy fuerte. La vida nos cambió, ya que yo soy comerciante, compro sábanas o ese tipo de cosas en Meiggs y con esto estoy totalmente paralizada,  tengo cinco hijos y todos necesitan mi atención-, confiesa Daisy, quien además agrega que su hijo era el encargado de cuidar a sus hermanos menores mientras ella trabajaba.

En la entrada del Colegio Eyzaguirre, hay dos militares y un carabinero. El adolescente los mira de reojo con desconfianza, mientras Daisy les explica que necesita entrar con él porque es un menor de edad. Acceden, y Anthony espera a su madre sentado en un bloque de cemento, revisa su celular, está contento ya que puede mover sus dedos. Es una buena señal para su rehabilitación.

Dos votantes jóvenes lo miran detenidamente, lo reconocen. Anthony es adolescente, pero por su  cuerpo enjuto parece un niño. Mide un metro cincuenta y ocho de estatura, tiene la tez morena y los ojos pardos. Luego de cinco minutos, aparece Daisy quien asegura que le fue “súper bien” y que votó Apruebo, mientras su hijo celebra la noticia. Regresan a casa a paso lento.

-El Misha, el chiquillo que lo salvó, lo vino a ver, ahora son amigos y le regaló una camiseta de la Universidad de Chile. Que a este carabinero lo hayan dado de baja, no es suficiente, debe haber justicia, que pague por lo que le hizo a mi hijo. Ahora estamos en búsqueda de un kinesiólogo para iniciar la rehabilitación de Anthony, de sus muñecas. A él aún le da miedo ver sus heridas, sigue impactado por todo lo paso (…) Voté Apruebo, porque quiero un país mejor, un país justo para mis hijos. Esta es la primera vez que voté, y lo hice por Anthony-, confiesa Daisy Alvear antes de despedirse.

25 de Mayo del 2020/SANTIAGO Vecinos de la Bajos de Mena de la comuna de Puente Alto, protestan por lo que ellos indican , la nula ayuda que han recibido por parte del municipio durante la pandemia. En la imagen personal de control de orden publico llega al lugar de la protesta FOTO: FRANCISCO CASTILLO /AGENCIAUNO

De pronto, antes de entrar a su casa. Anthony hace una pausa, mira a su madre, quien le devuelve la mirada con ternura. Por primera vez desea entregar un mensaje luego de lo ocurrido el dos de octubre.

Que el pueblo no paré de luchar, Chile merece ser un país igual y justo, eso quiero-, dice Anthony Araya. Luego cruza la calle y se va.

Al caminar por las calles de la población Bajos de Mena, no deja de llamar la atención la presencia de un carro lanzagases, el que avanza a muy baja velocidad por unos de los locales de votación. Desde las viviendas sociales se escuchan gritos en contra de Carabineros, mientras una mujer toma a su hija de la mano, trata de escapar del lugar.

Los paraderos están repletos de personas en espera de locomoción colectiva, los rostros de molestia reflejan los impedimentos para asistir a sus locales de votación y el miedo a la represión, a la constante presencia de Carabineros.

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  1. Muy linda la nota, no divide, no alude al odio, no condena alguna acción, sólo refleja la lucha diaria de una madre para darle un mejor vivir a sus hijos!

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