11 meses en el Sename: La historia del adolescente acusado de incendiar Estación Pedrero

Tiene 17 años y está imputado por el delito de incendio de la estación Pedrero ocurrido el 18 de octubre del 2019. Desde noviembre está con internación provisoria en un centro del Sename y arriesga una condena de 10 años. Según su defensa, las pruebas son insuficientes mientras se preparan para el juicio oral del 21 de octubre. Aquí la historia del último adolescente en la Región Metropolitana que sigue privado de libertad por una causa en el contexto del Estallido Social.


*Ilustración por HolaMirona

Son las dos de la tarde del primero de octubre y Pilar Morales está ansiosa. Salió apurada de su casa -ubicada en La Granja-, lleva dos bolsas repletas con galletas, papas fritas y bebidas. Toma la micro 212 para llegar a calle Canadá. El viaje de quince minutos hasta el Centro de Internación Provisoria de San Joaquín se le hace eterno.

Al ingresar, entrega la encomienda, se lava las manos y se coloca un protector facial, camina nerviosa hacia el gimnasio del recinto para reencontrarse con su hijo mayor. Lo divisa y parece intranquilo. Sus ojos se ven tristes. No se pueden abrazar, así que contiene las lágrimas. Es un sacrificio que soporta, con tal de verlo esa media hora que se pasa volando.

Conversaron separados por una mesa, a metros de ellos había otras mujeres visitando a sus hijos. Al terminar, volvió a casa tranquila para no alarmar a su padre ni a su segunda hija, una niña de apenas siete años.

B.S (17) desde hace 11 meses está con internación provisoria en el Sename, acusado de incendiar la estación Pedrero durante la noche del 18 de octubre. Su tío, Daniel Morales (36), esta implicado en el mismo hecho.

Para Pilar y el resto de su familia esto fue un golpe doble, algo por lo que nunca habían pasado. Daniel es su hermano menor y se encuentra en prisión preventiva en Santiago Uno.

-Mi hijo siempre me dice “mamá a mí me pueden decir muchas cosas, pero de que quemé el metro, eso yo no lo hice”-, relata Pilar, en el living de su casa, ubicada en el sector El Manzanal, a cuadras de la población San Gregorio.

Pilar Morales

B.S nació el dos de marzo del 2003, y desde muy pequeño mostró un apego especial hacia su madre, lo mismo con sus abuelos maternos, Teresa y José, con quienes también vivía, hasta la internación. Para su familia, desde la detención, su casa quedó vacía. De B se podrían decir muchas cosas, su madre recalca que ama el fútbol y es hincha de Colo Colo.

– Le gustaba jugar a la pelota con chiquillos de aquí, y a pesar de que no era tan buen jugador, le ponía empeño. También andaba por la casa entonando cantos de la barra, su panorama era ver los partidos en familia-, explica Pilar.

Paola Castillo, procuradora de la Defensoría Popular, ha compartido con el adolescente y confirma que el sueño del adolescente era ser futbolista, como la mayoría de los niños del sector que fantasean con futuros de contratos millonarios para sacar a su familia de la pobreza.

Dice también que hablan dos veces por semana.

“Este caso ha sido tan largo, que en la mente de este niño, iban a ser seis meses de internación, con juicio. B va a cumplir un año privado de libertad. Mantengo una comunicación con él y a veces me llama para preguntarme cómo están mis hijos, en vez de preguntarme cómo va su caso, o también me llama para saber cómo está su mamá, porque entiende que ella está triste. B adentro está muy bien evaluado, ayuda a los chiquillos que llegan, tiene buena disposición, siempre está con la psicóloga(…) En mis años de experiencia, nunca vi que el juicio de un menor de edad se aplazara tanto, porque cuando hay un proceso penal con un adolescente es un máximo de seis meses, ni siquiera la pandemia fue un acto de excepción para que él saliera. Aquí se están vulnerando los derechos del niño”, concluye.

***

La relación entre B y su tío Daniel, antes de la detención de ambos, era muy cercana. Son vecinos, es su padrino y comparten la misma hinchada. Cuando iba al estadio, lo hacía en compañía de él.

Desde niño supo lo que era la desigualdad. Creció en un barrio vulnerable, vio cómo su madre, separada y asesora del hogar en Las Condes, se sacrificaba por mantener económicamente a sus padres de avanzada edad y a sus dos hijos. Quizá por eso, el día del estallido, salió a manifestarse.

En la mañana fue al colegio, como todos los días, y en la tarde asistió a un “arengazo” de Colo Colo en estación Pedrero. Los hinchas interrumpieron el tránsito de Vicuña Mackenna, mientras coreaban canciones de la Garra Blanca. Sacaron sus banderas y las movieron alrededor de una barricada. B fue con su camiseta y allá se juntó con Daniel. Según el testimonio del adolescente, estuvieron un rato y volvieron pasadas las diez de la noche.

Este medio tuvo acceso al fotograma del caso. En las imágenes se ve al adolescente con una camiseta blanca, encapuchado en el sector de la boletería, en donde hay otras cinco personas al interior de la estación, mientras Daniel lo espera en la entrada, al cabo de unos segundos se van.

Las semanas siguientes se desarrollaron con total normalidad. Siguió asistiendo a clases, cursaba segundo medio.

Al mediodía del siete de noviembre del 2019, B salió del colegio en compañía de sus amigos, caminaron hasta el paradero para regresar a sus casas, pero un automóvil con funcionarios de la Policía de Investigaciones (PDI) se detuvo, y lo tomaron detenido. No sabía lo que estaba ocurriendo. Durante el viaje, los policías le informaron que su casa también estaba siendo allanada.

-A mi casa entró la PDI, y mi mamá sufre del corazón, no puede recibir malas noticias de golpe. Ella estaba aquí cuando vinieron a allanar. Se asustó mucho, y yo estaba trabajando. Me enteré de la detención gracias a su papá que me llamó. No lo podía creer. Me vine inmediatamente para acá, estaba en shock-, relata Pilar.

En ese mismo momento, los medios nacionales informaron la detención de un implicado en el incendio de estación Pedrero. El adolescente se transformó así en el “primer sospechoso a quien se le imputaría el delito de incendio de una estación de metro en la Región Metropolitana”, según informó TVN.

Pilar llegó hasta la Brigada de la PDI, ubicada en la comuna de Independencia. Al verlo, lo primero que hizo fue retarlo enfrente de todos, mientras la prensa esperaba afuera. Le explicaron el motivo de la detención y debió firmar un papel con su declaración, que tiene relación con la vestimenta de su hijo y lo que hizo aquel día. Fue considerada testigo del caso.

A la mañana siguiente fue la formalización de B.S en el 13 Juzgado de Garantía de Santiago. A la sala de audiencias, el adolescente entró engrillado de pies y manos, escena que impactó a Pilar.

Incluso el juez cuando lo vio con los grilletes preguntó si era necesario que lo tuvieran así y se los quitaron.

Su hijo fue acusado de incendiar la estación Pedrero durante la noche del 18 de octubre. Ella trató de digerir cada palabra del fiscal Omar Mérida, siempre con la esperanza de que se lo llevaría de vuelta a la casa. Hasta que escuchó la resolución de medida cautelar de internación en un centro del Sename.

FOTO:MARIO DAVILA/AGENCIAUNO

Aquella frase la destruyó. Salió y –en medio de zancadas apuradas- contuvo el llanto para evadir a los periodistas apostados afuera de la sala.

La prensa nos trató muy mal, nos trataron de delincuentes. Esa semana fue horrible, mi hija preguntaba por él, que cuando iba a volver. Le hacía dibujos, para llevarlos a las visitas, que eran los días miércoles y domingos en la tarde. Él decía que estaba bien para darme fortaleza, pero sabía que no era así (…) Debido a esto me despidieron porque no querían trabajar con alguien que estuviera relacionada a estos hechos-, cuenta Pilar.

Las primeras semanas de internación fueron complejas, a su hijo le costaba conciliar el sueño, estaba por primera vez lejos de la familia. De a poco comenzó a adaptarse gracias a la estrecha amistad que forjó con J.C (17), otro adolescente que estaba en el centro, acusado de incendiar la Municipalidad de Buin en noviembre del 2019. Entre los dos se apoyaron, pero pronto la medida cautelar de J fue revocada y vio partir así a su único amigo. Pensó que él pronto recuperaría su libertad. No fue así.

El 13 de diciembre una nueva noticia sacudió a Pilar. Daniel, su hermano menor, fue detenido por el mismo delito su hijo, la familia se enteró por los medios.

“Daniel Morales presenciaba el desarrollo de la acción sin tomar parte inmediata en ella, en tanto el imputado B.S contribuyó a aumentar el volumen de fuego arrojando material combustible a las llamas, generando con esta acción un incendio que afectó a la estructura del edificio de la estación de metro”, se explica en un documento de Fiscalía Oriente, en representación del fiscal de la causa, Omar Mérida.

Durante las audiencias que hubo en el verano, Daniel y su sobrino se toparon en la sala, ambos estaban esposados con chalecos de imputados. En una oportunidad, cuando estaban sentados juntos, el adolescente lo miró como pidiendo perdón y apoyó su cabeza en el hombro de Daniel, quien trataba de hacerle cariño y tranquilizarlo a pesar de estar esposado.

El dos de marzo del 2020 cumplió 17 años. Su madre, a través de redes sociales, publicó un mensaje para recordar la fecha, y ese mismo día cantó cumpleaños feliz afuera del centro. Para su sorpresa fue acompañada de otras 20 personas, quienes se sumaron luego de leer su publicación en Facebook.

Por la pandemia, el centro ya no permitió visitas. Solo podían hablar por video dos veces a la semana y por veinte minutos. Tampoco tuvo clases y quedó rezagado en sus estudios. Comenzó a sufrir de depresión y dejó de socializar con los otros adolescentes.

A fines de marzo su medida cautelar fue revocada. Volvió a casa con arresto domiciliario total. Solo alcanzó a estar una semana. A mediados de mayo ocurrió lo mismo, y en aquella ocasión logró estar diez días en libertad.

-Después él nos pidió que lo fuéramos a dejar al Sename, ya que no quería que volvieran los policías a la casa y que nos hicieran pasar una pena nuevamente. Las dos veces que estuvo en la casa se comportó de una manera muy extraña, se aislaba, no quería compartir con nadie. Sabía que volvería al centro. Mi hijo ya no es el mismo de antes, ya no ríe-, confiesa Pilar y se emociona.

El 30 de julio pasado su abogado defensor, Rodrigo Román, presentó una cautelar de garantía denunciando que B.S fue brutalmente golpeado por Gendarmería de Chile en el Centro de Internación Provisoria de San Joaquín, durante la tarde del 28 de julio. El 13 Juzgado de Garantía de Santiago, resolvió oficiar al CIP de San Joaquín por la denuncia presentada.

Según un documento del CIP del 31 de julio, todo se debió a una pelea entre internos en el patio central -en la que no estuvo involucrada B.S-, la que terminó con un desorden colectivo grave, incluyendo lanzamiento de extintores y amenazas verbales. Ante esto, el centro solicitó el ingreso de Gendarmería para controlar la situación.

Su familia dice que él ya no da más. Que está cansado.

-El Ministerio Público no tiene pruebas suficientes. Aquí hay una maniobra política llevada adelante por la Fiscalía (…) Para ser el juzgamiento de un adolescente, y en la circunstancia de mantenerlo 11 meses privado de libertad, es contrario a la Convención de los Derechos del Niño. Lo que aquí hay y lo vuelvo a repetir es una razón política que influye en cómo operan los centros de justicia-, explica Rodrigo Román, abogado la Defensoría popular.

***

El ruido de los autos que transitan por Américo Vespucio invade la conversación, pero Pilar sigue hablando y saluda a la esposa de otro preso del estallido. Conversan, parecen cercanas, amables la una con la otra.

El juicio oral de B.S y su tío Daniel Morales será el próximo 21 de octubre, por el delito de incendio. Arriesgan 10 y 20 privados de libertad, respectivamente. Es el último adolescente en la Región Metropolitana que sigue recluido en un centro del Sename por una causa de la revuelta social.

Pilar, antes de despedirse, camina por el sector El Manzanal de La Granja. Con el dedo índice apunta los murales de la Garra Blanca y unas pancartas que exigen libertad para los presos en el contexto de la revuelta. En la comuna son más de cinco.

-Él siempre dice “Mamá todo está bien, ya estamos en los descuentos, falta poquito para que salga y esté con ustedes”. Así me da las fuerzas para seguir con todo esto-, confiesa Pilar.

Total
526
Shares
Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

Related Posts